
La muerte de Alex Pretti a manos de agentes de la Patrulla Fronteriza en Minneapolis ha desatado una oleada de indignación y protestas en la ciudad. A pocos días del incidente, ha salido a la luz un vídeo que muestra un altercado ocurrido 11 días antes, en el que Pretti, enfermero de cuidados intensivos, participó en una protesta contra el accionar de los agentes del ICE. El vídeo, publicado por el medio digital The News Movement, muestra a Pretti enfrentándose verbalmente a los agentes y dañando uno de sus vehículos. Las imágenes han suscitado debates sobre el comportamiento de Pretti y la respuesta de las autoridades, con reacciones divididas sobre si el altercado justifica o no el desenlace fatal del pasado sábado.
El caso ha escalado políticamente, con la Administración de Trump defendiendo la actuación de los agentes y catalogando a Pretti como un “pistolero” dispuesto a perpetrar una “masacre”. Sin embargo, tras la difusión del vídeo y el clamor público, los agentes fueron apartados de sus puestos, un gesto que ha sido interpretado como un reconocimiento implícito del exceso en el uso de la fuerza. La familia de Pretti y sus abogados sostienen que nada de lo ocurrido previamente justificaba su muerte a tiros, lo cual consideran un asesinato a sangre fría. Las redes sociales y los activistas han mantenido viva la controversia, denunciando lo ocurrido como un ejemplo de la violencia ejercida bajo la administración actual, en un contexto caldeado que ha visto proliferar las manifestaciones contra las políticas migratorias del presidente.
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