
La última auditoría realizada sobre el feudo ha confirmado avances significativos en términos materiales y documentales, un paso positivo hacia la optimización de las actividades que allí se desarrollan. Esto se refiere a mejoras en infraestructuras y a la actualización y orden de la documentación requerida para su operación. Sin embargo, a pesar de estos progresos documentados, parece que no será suficiente para garantizar la continuidad del actual modelo de gestión.
Por otro lado, persisten las declaraciones de Sol, quien ha reiterado su intención de no renovar la concesión vigente. Esta postura genera incertidumbre sobre el futuro del feudo y sus operaciones, pues, sin una renovación de la concesión, a largo plazo, se podría enfrentar a un replanteamiento estratégico en la gestión de sus actividades. La situación invita a reflexionar sobre las implicaciones económicas y administrativas que podría tener el cambio de manos en la concesión, a pesar de las mejoras documentadas por la auditoría reciente.
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