En 1973, un reloj de oro con la firma de Francisco Franco fue entregado a Martín Fusté, tío abuelo del autor del relato, por unos guardias civiles como agradecimiento del dictador. Fusté, abogado de profesión, había facilitado a Franco recibir una herencia dejada por un librero de viejo en Barcelona, lo que muestra las conexiones entre personajes periféricos y el poder en épocas de dictaduras. Este episodio, narrado por el hijo de Fusté a un periodista de «La Vanguardia», despertó recuerdos en la madre del autor, conectando generaciones y recordando la ambigua naturaleza humana que caracterizó una era.
La historia del reloj es solo una parte de un conjunto más amplio de narraciones familiares que abarcan la memoria de la Guerra Civil española. Estas historias, transmitidas a través de generaciones, revelan las experiencias y perspectivas de los que vivieron en ambos lados del conflicto. Un personaje central, Olegario, abuelo del narrador, personifica esta transmisión familiar del recuerdo de la guerra y la manera en que las cicatrices de dicho conflicto siguen influyendo en la memoria colectiva y personal. Aquí, la historia familiar se convierte en un espejo de una sociedad marcada por divisiones y reconciliaciones difíciles de discernir.
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