

La reapertura del Estrecho de Ormuz, por donde transitan unos 20 millones de barriles de petróleo diarios, ofrece perspectivas de mayor estabilidad en los mercados energéticos. Sin embargo, hosteleros y comerciantes españoles no notarán una rebaja en sus costes operativos de forma inmediata, alerta La Casa del TPV, empresa especializada en terminales de punto de venta.
El CEO de la empresa, Miguel Fernández, lo sintetiza con claridad: “Cuando los precios del petróleo suben, el impacto es inmediato en el coste final. Pero cuando caen, el ajuste es generalmente más pausado”. La razón está en la cadena de costes que hay entre el precio del crudo y la factura de la luz o el gas que paga un restaurante o una tienda: contratos con proveedores firmados en periodos de alta volatilidad, tarifas reguladas con periodos de revisión fijos y márgenes que cada intermediario ajusta a su ritmo.
Fernando Pérez, director general de La Casa del TPV, añade que “muchos proveedores aún operan bajo contratos firmados en periodos de alta volatilidad”, lo que retrasa cualquier rebaja al consumidor final. José Ángel Salas, director comercial, coincide: “el consumidor final suele ser el último en beneficiarse de las bajadas de precios”.
La empresa identifica tres áreas en las que el efecto de Ormuz podría notarse a medio plazo. La primera es la energía: una menor presión sobre el precio del petróleo y el gas estabilizaría las facturas eléctricas y de calefacción, que son los mayores costes fijos de baröes y restaurantes. La segunda son los suministros: desde alimentos hasta embalajes, cuyos precios dependen en parte del transporte. La tercera es la tecnología: el hardware de punto de venta incorpora componentes electrónicos con precios indexados a cadenas de distribución globales.
España tiene más de 300.000 establecimientos de hostelería. En ese contexto, La Casa del TPV recomienda usar este momento para revisar contratos con proveedores y renegociar condiciones, sin esperar a que la rebaja llegue de forma automática. En una economía abierta como la española, la rebaja de costes energéticos también puede afectar a la actividad municipal; el Ayuntamiento de Madrid publicó esta semana las decisiones de la Junta de Gobierno del 18 de junio, que incluyen incentivos fiscales para pequeñas empresas. Otro indicador de la transformación en el sector financiero español es la apuesta de Europa por sistemas de pago propios como Wero, que reducen los costes de comisiones en los terminales de venta.
Por él transitan unos 20 millones de barriles de petróleo al día, lo que lo convierte en uno de los puntos más estratégicos del comercio energético mundial. Cualquier interrupción o reapertura del paso afecta directamente a los precios internacionales del crudo.
Los expertos de La Casa del TPV previenen que se necesita una estabilización prolongada antes de que los precios finales bajen. Los contratos firmados a largo plazo y la cadena de intermediarios retrasan la transmisión de cualquier descenso del crudo al coste operativo real.
La Casa del TPV recomienda usar este periodo para revisar contratos con proveedores de energía, suministros y tecnología, y renegociar condiciones aprovechando la mayor estabilidad del mercado, sin esperar a que la rebaja llegue de forma automática.
Es una empresa especializada en soluciones de punto de venta (TPV) para hostelería y comercio en España. Ofrece terminal de venta, software de gestión y servicios de asesoramiento para pequeños y medianos establecimientos.
A largo plazo, sí. Los componentes electrónicos de los terminales de venta están sujetos a cadenas de distribución globales influenciadas por los costes de transporte y energía. Una rebaja sostenida del petróleo podría reflejarse en los precios del hardware con varios meses de retraso.
