

Técnicos del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST) de la Comunidad de Madrid han participado en una jornada especializada sobre seguridad de vehículos eléctricos y baterías de alta tensión celebrada en las instalaciones de Apave España. La sesión abordó los riesgos emergentes que acompañan al mantenimiento y la reparación de este tipo de vehículos, tanto turismos como industriales, en un contexto en el que la electromovilidad crece con rapidez pero la regulación española aún no ha completado su desarrollo.
La creciente implantación de los vehículos eléctricos en España plantea retos preventivos que los técnicos de seguridad laboral deben anticipar. Trabajar con baterías de alta tensión supone exposición a riesgos eléctricos, térmicos, químicos y de explosión que no existían en los vehículos de combustión convencionales. Gestionar esos peligros exige formación específica que va más allá de los conocimientos tradicionales de prevención de riesgos laborales. La jornada del IRSST apunta precisamente en esa dirección.
La sesión cubrió desde la clasificación de los distintos tipos de vehículos eléctricos y sus sistemas de recarga hasta los procedimientos para el manejo seguro de baterías durante las operaciones de mantenimiento. Se prestó especial atención a los criterios técnicos y normativos vigentes a nivel europeo, que sirven de referencia ante la ausencia de un marco regulatorio nacional completamente articulado en este campo.
Entre los riesgos analizados figuraron las descargas eléctricas por contacto con sistemas de alta tensión, los incendios o explosiones derivados del fallo de las celdas de la batería, y la liberación de gases tóxicos en situaciones de sobrecalentamiento. También se trabajaron los protocolos de actuación ante accidentes con vehículos eléctricos, incluida la intervención de servicios de emergencia.
Apave España, la entidad que acogió la formación, trabaja en el ámbito de la inspección, certificación y prevención técnica. Su colaboración con el IRSST pone de manifiesto la necesidad de buscar socios especializados ante la velocidad a la que evoluciona la tecnología de la movilidad eléctrica y la demanda de actualización por parte de los técnicos de seguridad.
Uno de los puntos más relevantes de la jornada fue el análisis del estado normativo. España todavía carece de una regulación específica y completa para la gestión preventiva de los riesgos asociados a los vehículos eléctricos en el entorno laboral. Mientras tanto, las directivas europeas y las normas técnicas de organismos como el Comité Europeo de Normalización (CEN) ofrecen un marco de referencia que los responsables de prevención ya aplican de forma práctica.
La falta de normativa nacional específica obliga a los técnicos a moverse con criterio propio entre distintas fuentes, lo que genera inseguridad jurídica y aumenta el riesgo de interpretaciones dispares. El IRSST lleva tiempo trabajando para trasladar estas cuestiones a los centros de trabajo de la Comunidad de Madrid, como muestran también otras iniciativas recientes en materia de salud laboral en organismos públicos madrileños.
La jornada concluyó con una reflexión sobre los tres ámbitos que requieren adaptación urgente: las instalaciones donde se reparan y almacenan estos vehículos, los equipos de protección individual adecuados para trabajos con alta tensión, y los programas formativos que capaciten a los profesionales del sector. Los tres van de la mano: de poco sirve tener un equipo de protección adecuado si el técnico no sabe cómo y cuándo usarlo, o si el taller no cuenta con los sistemas de ventilación y señalización que el riesgo de explosión exige.
La Comunidad de Madrid tiene un parque de vehículos eléctricos en crecimiento que alimenta una demanda creciente de talleres especializados. Esa expansión convierte al IRSST en un actor clave para trasladar las buenas prácticas preventivas a toda la cadena, desde los centros de inspección técnica de vehículos hasta los concesionarios oficiales. La formación de hoy, en ese sentido, es también la seguridad laboral de mañana. La región avanza también en otras iniciativas de movilidad, como la implantación del pago móvil en el transporte público.
El Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo es el organismo de la Comunidad de Madrid encargado de promover la prevención de riesgos laborales entre las empresas y los trabajadores madrileños. Elabora guías técnicas, imparte formación y da soporte a los servicios de prevención de las empresas de la región.
Los principales son las descargas eléctricas por contacto con sistemas de alta tensión (de 400 V en adelante en muchos modelos), el riesgo de incendio o explosión por fallo térmico en las celdas de la batería, y la exposición a gases tóxicos en situaciones de sobrecalentamiento. A diferencia de los vehículos de combustión, estos peligros pueden manifestarse incluso con el vehículo aparentemente apagado.
No existe todavía una norma específica y completa a nivel nacional. Los técnicos trabajan con directivas europeas y normas técnicas del CEN como referencia, mientras esperan que España complete su propio marco regulatorio en este ámbito.
Entre las principales: instalar sistemas adecuados de ventilación y extracción de gases, disponer de equipos de protección individual certificados para alta tensión, señalizar las zonas de riesgo eléctrico y formar al personal en los protocolos de actuación ante emergencias. También es necesario revisar los procedimientos de almacenamiento de baterías dañadas o retiradas.
La jornada se celebró en las instalaciones de Apave España, empresa especializada en inspección, certificación y formación técnica en materia de prevención. La colaboración del IRSST con este tipo de entidades privadas especializadas es habitual cuando se trata de tecnologías emergentes que aún no cuentan con suficiente oferta formativa pública.
Fuente: Comunidad de Madrid
