

El tamaño de la cama es una de las decisiones más relevantes al amueblar o renovar un dormitorio. La elección equivocada puede comprometer tanto el descanso como el aprovechamiento del espacio, por lo que conviene analizar tres factores antes de comprar: las dimensiones de la habitación, el número de personas que la usarán y las necesidades específicas de cada uno.
En estudios, habitaciones reducidas o apartamentos con metros limitados, una cama demasiado grande obstruye el paso y hace el ambiente aún más estrecho. Las opciones más prácticas son las individuales (90×190 cm) o las matrimoniales pequeñas (135×190 cm). Con estas medidas queda sitio para armarios, escritorios o estanterías y se mantiene una circulación fluida dentro del cuarto.
La cama queen representa un punto intermedio entre comodidad y espacio. Con 160 cm de ancho y 200 de largo, es una opción habitual para parejas que quieren más libertad de movimiento sin sacrificar el resto del dormitorio. Cabe en habitaciones de tamaño estándar y deja espacio suficiente para mesillas y armario.
Quienes disponen de espacio o necesitan mayor amplitud por razones de salud pueden optar por la cama king, que mide unos 180×200 cm. También es útil cuando duermen en la cama niños o mascotas con frecuencia. Su principal inconveniente es que requiere habitaciones generosas y que el traslado e instalación resultan más complicados.
Antes de comprar, conviene medir el acceso a la habitación: puertas, pasillos y escaleras por los que tendrá que pasar la estructura. Algunos modelos, como los que incorporan almacenamiento bajo el somier, ocupan algo más de altura y pueden complicar el montaje. En cuanto a decoración, en espacios amplios una cama grande puede convertirse en el elemento central del dormitorio, mientras que en cuartos pequeños un diseño compacto favorece una estética más ordenada. La planificación del hogar en Madrid también tiene una vertiente pública: el Ayuntamiento destina 15,1 millones a mejorar la accesibilidad de viviendas en Hortaleza. El mercado residencial además atraviesa un periodo de cambio, con auge de consultas sobre impagos y ocupaciones según un estudio de Mario Alesso.
En pisos con habitaciones reducidas, las camas de 90×190 cm (individual) y 135×190 cm (matrimonial pequeña) son las más frecuentes porque permiten aprovechar mejor el espacio.
La queen mide aproximadamente 160×200 cm y la king unos 180×200 cm. La diferencia son 20 cm de ancho, lo que en la práctica supone bastante más superficie de descanso y mayores exigencias de espacio en la habitación.
Hay que medir la habitación (ancho, largo y los pasos libres alrededor de la cama), los accesos por los que pasará la estructura (puerta, pasillo, escaleras) y la altura disponible si el modelo incluye almacenamiento inferior.
