
En una reciente reunión en Ciudad de México, los gobiernos de Estados Unidos y México acordaron intensificar su colaboración en materia de seguridad, centrando su atención en los crecientes ataques criminales con drones a lo largo de la frontera. Ambos países se comprometieron a fortalecer el intercambio de inteligencia y a interconectar plataformas analíticas para anticipar y responder de manera efectiva a estas amenazas emergentes. El Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó estos esfuerzos en un comunicado, añadiendo que la lucha contra el tráfico de fentanilo, una sustancia responsable de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos, fue un punto crucial de la agenda binacional. El presidente Donald Trump, quien recientemente ordenó clasificar el fentanilo como un arma de destrucción masiva, subrayó la devastación que esta droga ha causado en su país, con cifras alarmantes de muertes anuales.
Durante el encuentro, el foco también se puso en combatir las organizaciones criminales responsables de la distribución y fabricación del fentanilo. El Grupo de Implementación de Seguridad (SIG) ha tomado medidas decisivas contra estas redes, incluyendo acciones dirigidas a desmantelar instituciones financieras y personas involucradas en el comercio ilegal de opiáceos y precursores químicos. Además, ambos países acordaron mejorar la cooperación en extradiciones, decomiso de activos e investigaciones sobre el robo de combustible, particularmente después de que autoridades estadounidenses vincularan a la familia Jensen con el Cártel Jalisco Nueva Generación en un escándalo de tráfico de petróleo. La estrategia de Trump respecto al narcotráfico incluye la clasificación de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, lo que ha generado tensiones con México, cuya presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado cualquier intervención militar extranjera. Las delegaciones se reunirán nuevamente en enero de 2026 para continuar sus esfuerzos conjuntos.
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