

La Comunidad de Madrid atiende a 104 refugiados ucranianos con enfermedad mental grave y discapacidad intelectual que llegaron a la región huyendo de la guerra. El apoyo se presta a través del Servicio de Convivencia Familiar y Social, dependiente de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, y se centra en la autonomía y la inserción laboral de estas personas.
Los usuarios residen en dos centros de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS): la residencia pública de Colmenar Viejo y la Gran Residencia de Carabanchel, que acoge a cerca de medio centenar de ellos. En ambos centros reciben una atención integral centrada en la persona, con el objetivo de que ganen independencia poco a poco.
La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, visitó la Gran Residencia para conocer de primera mano el trabajo de los profesionales que atienden a estos usuarios. Allí se imparten clases de español y talleres de arte, cocina y manualidades, además de orientación psicológica y laboral adaptada a cada caso.
Dávila calificó a los refugiados como «ejemplo de integración» y explicó que han encontrado en Madrid «un entorno seguro donde reconstruir sus vidas y recibir la atención especializada que necesitan». Según la consejera, ese acompañamiento se refleja ya en avances concretos hacia una vida más autónoma.
El dato más visible de ese progreso son los 16 usuarios que ya trabajan, la mayoría en limpieza y jardinería. Son empleos que les permiten generar ingresos propios y avanzar en su inclusión en la sociedad española, más allá de la atención residencial.
El programa se enmarca en la red de recursos que la Comunidad de Madrid destina a personas con enfermedad mental grave y discapacidad intelectual, un ámbito en el que la región ha ampliado su cobertura en los últimos años. La Consejería también gestiona otras líneas de apoyo a la independencia de personas con discapacidad que refuerzan este mismo objetivo.
Carabanchel, donde se ubica la Gran Residencia, es además uno de los distritos con más proyectos sociales y culturales en marcha, como la reciente rehabilitación de la Villa de San Miguel como nuevo espacio cultural del distrito.
104 personas con enfermedad mental grave y discapacidad intelectual, repartidas entre la residencia de Colmenar Viejo y la Gran Residencia de Carabanchel.
El Servicio de Convivencia Familiar y Social, dependiente de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, a través de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS).
Clases de español, talleres de arte, cocina y manualidades, y orientación psicológica y laboral personalizada.
16 usuarios ya trabajan, principalmente en los sectores de limpieza y jardinería.
En Colmenar Viejo y en la Gran Residencia de Carabanchel, esta última con cerca de medio centenar de usuarios del programa.
