

Los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid han emitido una alerta para advertir del aumento del riesgo de picaduras de garrapata con la llegada del buen tiempo. El cuerpo regional ha publicado un decálogo de recomendaciones dirigido tanto a quienes salen al campo como a quienes pasean con sus mascotas, ante el repunte de actividad de estos parásitos durante la primavera y el verano. La advertencia se ha trasladado a través de un comunicado oficial del Gobierno regional.
La picadura de una garrapata no siempre acaba en consulta médica, pero puede transmitir patologías serias. Entre las más vigiladas en España figuran la borreliosis o enfermedad de Lyme, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la rickettsiosis y la anaplasmosis. El Ministerio de Sanidad ya actualizó a comienzos de año su guía clínica sobre enfermedades transmitidas por vectores precisamente por el repunte de estos cuadros en los últimos años.
La primera barrera, según los Agentes Forestales, es la vestimenta. Recomiendan ropa clara, que facilita ver al parásito antes de que se adhiera a la piel, y que cubra la mayor superficie posible: manga larga, pantalón largo, calcetines y calzado cerrado. En el campo conviene caminar por el centro de los senderos y evitar el roce con la vegetación de los márgenes, donde la presencia de garrapatas es mayor. Sentarse directamente sobre la hierba alta tampoco es buena idea.
A esta protección física se suman los repelentes autorizados y, en el caso de las mascotas, los tratamientos antiparasitarios indicados por el veterinario. Las garrapatas no entienden de razas: pueden engancharse a perros, gatos, caballos o ganado y de ahí entrar en casa. La revisión periódica del animal y la limpieza preventiva del entorno doméstico son tan importantes como la pauta veterinaria.
Si pese a las precauciones aparece una garrapata adherida, la pauta de los Agentes Forestales es clara: coger el parásito con guantes o pinzas finas lo más pegado a la piel posible y tirar en perpendicular con un movimiento firme y continuo. Nada de aplastarlo, girarlo o arrancarlo de un tirón. Después hay que lavar la zona con agua y jabón.
Los remedios caseros como aplicar alcohol, aceite o calor están desaconsejados. Lejos de ayudar, pueden provocar que el parásito regurgite sobre la herida y eleve la probabilidad de contagio. La preocupación por estas infecciones no es exclusiva de España: en Estados Unidos se ha detectado una nueva bacteria transmitida por garrapatas que está causando muertes en perros, un fenómeno que las autoridades europeas siguen con atención.
Tras una jornada al aire libre, los Agentes Forestales recomiendan revisar todo el cuerpo con especial atención a axilas, ingles, cuero cabelludo y ombligo. Esa inspección debe extenderse a los menores y a los animales de compañía. La ropa utilizada conviene lavarla con agua caliente para acabar con cualquier parásito atrapado en las prendas.
En los días siguientes hay que vigilar la aparición de fiebre, sarpullidos o manchas alrededor de la zona afectada. Ante cualquier duda, o si la extracción no se ha podido hacer correctamente, lo más sensato es acudir al centro de salud. Las autoridades sanitarias regionales recuerdan que una intervención temprana reduce de forma considerable el impacto de una posible infección.
El periodo de mayor riesgo va de la primavera al final del verano, especialmente en zonas de monte bajo, dehesas y senderos de la sierra. Las temperaturas suaves y la humedad favorecen su actividad.
Las cuatro principales en España son la borreliosis o enfermedad de Lyme, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la rickettsiosis y la anaplasmosis. Solo una fracción de las picaduras acaba en infección, pero conviene vigilar los síntomas las semanas posteriores.
Con guantes o pinzas finas, lo más cerca posible de la piel y tirando en perpendicular con un gesto firme y continuo. Después se lava la zona con agua y jabón. Hay que evitar aplastarla, girarla o usar alcohol, aceite o calor.
Si no se ha conseguido extraer al parásito por completo o si en los días siguientes aparecen fiebre, manchas en la piel, sarpullidos alrededor de la picadura o malestar general. Ante la duda, el centro de salud es la primera referencia.
Sí. Perros y gatos pueden traer garrapatas a casa enganchadas en el pelaje, donde pueden soltarse y picar después a otro miembro del hogar. De ahí la importancia del tratamiento antiparasitario veterinario y de la revisión visual tras los paseos.
No todos. Solo los repelentes autorizados que indiquen expresamente que cubren garrapatas son eficaces. Conviene leer la etiqueta y seguir las pautas de aplicación que recomienda el fabricante.
