
El Parque Tecnológico de Valdemingómez cerró 2025 con dos cifras que el Ayuntamiento de Madrid llevaba años persiguiendo. Las quejas vecinales por olores cayeron un 33% hasta las 601, el registro más bajo desde que existen estadísticas, y la recogida separada de residuos llegó al 52,8%, frente al 20,6% de 2018. Los datos figuran en la memoria de gestión que el Consistorio acaba de presentar.
La defensa del balance corrió a cargo de la vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz, que presentó las instalaciones del sureste madrileño como referencia europea en gestión de residuos urbanos. El equipo de José Luis Martínez-Almeida sostiene que las cifras encajan con los plazos que marca la normativa comunitaria y con la Estrategia Municipal de Residuos, el plan que fija las metas de reciclaje y reducción del vertido a largo plazo.
El indicador que más sube es la recogida separada en origen, que pasa del 20,6% de 2018 al 52,8% de 2025. El reciclaje sigue el mismo camino y avanza del 28% al 39% en ese mismo periodo. Vertido e incineración, por contra, bajan dentro del Plan Vertido Cero Técnico, que marca dos compromisos concretos: reducir el vertido al 20% en 2030 y al 10% en 2035.
Son los objetivos más exigentes que ha asumido el Ayuntamiento en gestión de residuos urbanos y, según el informe, los alinean con las metas comunitarias para 2030. La memoria también recuerda que el complejo gestionó 1,4 millones de toneladas de residuos a lo largo del año, alrededor del 90% de los desechos urbanos que genera la capital. La última Junta de Gobierno volvió a incluir, de hecho, varios acuerdos en materia ambiental.
El otro dato que el Consistorio ha subrayado es el descenso de las quejas vecinales por olores procedentes del complejo. En 2025 se contabilizaron 601, un 33% menos que el año anterior y el registro más bajo de toda la serie histórica. Detrás están las obras de minimización ejecutadas en los últimos años y un protocolo más estricto de vigilancia y control sobre las plantas de tratamiento.
El Ayuntamiento cifra en 18 millones de euros la inversión acumulada en el último lustro para combatir los olores, una de las protestas recurrentes de los vecinos del sureste de la ciudad y de los municipios limítrofes. La actuación forma parte del plan de renovación urbana que José Luis Martínez-Almeida presentó a comienzos de año, con Valdemingómez entre las prioridades junto a AZCA o la Caja Mágica.
La memoria también desgrana qué pasa con esos residuos una vez tratados. Durante 2025 las instalaciones produjeron 79.750 toneladas de materias primas secundarias y 228.471 MWh de electricidad, generados por incineración y por el aprovechamiento del biogás. Es una cantidad de energía equivalente al consumo anual de una ciudad como Alcalá de Henares.
A esa producción eléctrica se suma el biometano, equivalente al gas natural y con capacidad para abastecer a 30.636 hogares o para mover 480 autobuses de la EMT durante un año entero. El balance ambiental, según el informe, evitó la emisión de 114.974 toneladas de CO₂ a la atmósfera. La operativa del complejo recae en empresas concesionarias del sector, entre ellas grupos como FCC, presentes en buena parte de los servicios de medio ambiente de la capital.
El plan de residuos del Consistorio va de la mano de otras infraestructuras. En febrero, la Junta de Gobierno aprobó el contrato del nuevo Centro de Tratamiento Sostenible de Las Lomas, una de las contrataciones de mayor importe del Ayuntamiento en esta legislatura. Fuera del Consistorio, otros actores avanzan en paralelo: el sistema de devolución de envases que Mercadona ha empezado a probar en 72 supermercados de Portugal también se inscribe en la economía circular.
Es el complejo donde el Ayuntamiento de Madrid trata los residuos urbanos generados en la capital. Reúne plantas de clasificación, biometanización, compostaje e incineración, y actúa como centro principal de gestión de residuos del municipio.
Un total de 601 reclamaciones, un 33% menos que en 2024 y el dato más bajo desde que se llevan registros. La caída se atribuye a las obras de minimización ejecutadas en los últimos años y al refuerzo de los protocolos de vigilancia y control.
Reducir el vertido al 20% en 2030 y al 10% en 2035, con un peso creciente de la recogida separada y del reciclaje. La memoria de 2025 sitúa la recogida selectiva en el 52,8% y el reciclaje en el 39%.
En 2025 generó 228.471 MWh de electricidad procedentes de la incineración y del biogás, una cifra equivalente al consumo anual de una ciudad como Alcalá de Henares, además de biometano suficiente para 30.636 hogares o para 480 autobuses municipales durante un año.
La inversión acumulada en los últimos cinco años asciende a 18 millones de euros, destinados a las obras de minimización y a las medidas de vigilancia y control en las plantas de tratamiento de Valdemingómez.
