
Schaeffler y Sonatus han cerrado una alianza global para meter inteligencia artificial dentro de las unidades de control de los vehículos definidos por software (SDV, por sus siglas en inglés). La idea es que los fabricantes de coches puedan pasar a arquitecturas eléctricas y electrónicas centralizadas sin tener que rehacer el hardware desde cero, combinando la experiencia de Schaeffler en componentes con el software de infraestructura de IA de Sonatus.
Con esta integración, la IA se ejecuta directamente en el coche, lo que permite añadir funciones nuevas a lo largo de la vida útil del vehículo sin depender siempre de una actualización completa del hardware. Las herramientas centrales del acuerdo son Sonatus Collector AI, que recoge datos en tiempo real desde el propio vehículo, y Sonatus AI Director, que gestiona el ciclo de vida de los modelos de IA instalados en él. Jeff Chou, consejero delegado y cofundador de Sonatus, explica que estas herramientas convierten sistemas que hasta ahora eran estáticos en sistemas que se pueden actualizar y mejorar con el tiempo.
La integración que aporta Schaeffler viene preconfigurada, así que los fabricantes pueden mejorar funciones críticas como la dirección o la gestión de energía sin tocar el hardware que ya tienen instalado. Thomas Stierle, consejero delegado de la división de E-Mobility de Schaeffler AG, sostiene que los vehículos definidos por software necesitan una base de hardware sólida capaz de ejecutar funciones basadas en datos e IA. Rodrigo Peres, vicepresidente senior de la unidad de control de vehículos y baterías de Schaeffler, añade que el objetivo es simplificar la arquitectura de software para que sea más fácil de mantener a largo plazo.
El movimiento sigue una tendencia que ya han empezado otros proveedores del sector. ZF y Qualcomm trabajan juntos en una arquitectura central escalable para asistencia a la conducción, mientras que Bosch también apuesta por combinar hardware y software para avanzar hacia la misma arquitectura centralizada. En todos los casos, el reto es el mismo: que el coche pueda ganar funciones nuevas con actualizaciones de software, en lugar de necesitar piezas nuevas cada vez.
La alianza llega además poco después de que Schaeffler AG renovara parte de su comité de dirección, en un momento en que la compañía reorganiza varias de sus líneas de negocio en torno a la movilidad eléctrica y el software del automóvil.
Un coche cuyas funciones dependen sobre todo del software que corre en sus unidades de control, y que puede ganar capacidades nuevas mediante actualizaciones sin cambiar el hardware.
El primero recoge datos en tiempo real desde el vehículo y el segundo gestiona el ciclo de vida de los modelos de IA instalados en las unidades de control de Schaeffler.
Funciones críticas como la dirección y la gestión de energía, sin necesidad de modificar el hardware ya instalado en el vehículo.
Sí. ZF y Qualcomm, y también Bosch, trabajan en arquitecturas similares de hardware y software centralizado para vehículos definidos por software.
