
La Real Sociedad ha experimentado una notable transformación bajo el liderazgo del nuevo entrenador, Pellegrino Matarazzo, en apenas un mes de gestión. El equipo mostró una notable resistencia en su reciente enfrentamiento contra el Celta, manteniéndose firme a pesar de jugar con un hombre menos desde el minuto 45 tras la expulsión de Duje Caleta-Car. El equipo vasco no se amedrentó tras recibir el empate 1-1, logrando recuperarse con un esfuerzo colectivo significativo y destacadas actuaciones individuales, especialmente la del capitán Mikel Oyarzabal, quien anotó dos goles cruciales. La solidez del conjunto blanquiazul se consolidó con un penalti convertido por Brais Méndez en los minutos finales, asegurando así una victoria épica que subraya el resurgimiento del equipo.
La influencia de Matarazzo ha infundido un espíritu indomable en la Real Sociedad, que lleva diez puntos de doce posibles en la Liga desde su llegada, junto con una victoria en la eliminatoria copera contra Osasuna. Este notable giro ha sido descrito por muchos como cercano a un milagro, especialmente considerando el estado en que se encontró el equipo al inicio de su mandato. En el partido contra el Celta, a pesar de las adversidades, el conjunto mostró una impresionante capacidad de adaptación y resiliencia. Las sustituciones tácticas, incluyendo la entrada de Zubeldia y Odriozola, fueron cruciales para la defensa de la ventaja y eventual victoria. El fortín de Anoeta celebró la actuación revitalizante del equipo, destacando un cambio de 180 grados que les devuelve a la senda del éxito en la competición.
Leer noticia completa en El Pais.
