Hace aproximadamente 65 millones de años, un grupo diverso de dinosaurios dejó su huella en lo que hoy es el lecho de un arroyo en la comunidad de San Juan de los Plátanos, cercana a Apatzingán, en Michoacán. Este sorprendente hallazgo ha sido dado a conocer por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cual ha estado analizando un conjunto de 50 huellas fosilizadas desde la semana pasada. Este significativo descubrimiento promete proporcionar una nueva perspectiva sobre el pasado natural del occidente de México, sugiriendo la presencia de varias especies, entre ellas carnívoros terópodos, que pertenecen a la misma familia que el temido T-Rex, así como dinosaurios de características similares a los raptores y los de pico de pato.
Las pisadas, ahora congeladas en el tiempo, ofrecen una oportunidad única para que los paleontólogos estudien la biodiversidad y el comportamiento de estos impresionantes seres prehistóricos que una vez habitaron la región. Los científicos del INAH están examinando meticulosamente cada huella para intentar reconstruir el contexto ecológico en el que vivían estos dinosaurios antes de su extinción. Más allá del valor científico, el hallazgo tiene un potencial significativo para la comunidad local, ya que podría impulsar el interés turístico en la región y fomentar el desarrollo de nuevas iniciativas de conservación y estudio del patrimonio paleontológico en Michoacán.
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