

La próxima subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España está en marcha y se espera que se apruebe en los próximos días. El lunes, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, confirmó que ya está en trámite un Real Decreto que incrementará el SMI en un 3,1%, alcanzando los 17.100 euros anuales, distribuidos en 14 pagas, lo que equivale a 1.221 euros al mes. La medida busca ser aprobada entre mediados y finales de febrero, y su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) sería inminente, probablemente en un plazo máximo de tres semanas.
Este aumento tiene como principal objetivo mejorar las condiciones económicas de los trabajadores con sueldos en el umbral más bajo, aunque también genera debates sobre cómo impactará en la estructura de las nóminas. Hasta ahora, la ley establecía que la suma del salario base y los complementos debía superar el SMI, pero la propuesta vigente contempla una modificación que afecta directamente a la forma en que se calcula el salario mínimo legal.
El cambio más significativo consiste en establecer un salario base mínimo de 1.221 euros, independiente de los complementos salariales. Esto significa que, aunque un trabajador reciba un salario total superior al SMI en conjunto, si su salario base es inferior a esa cifra, en la práctica estaría por debajo del umbral legal. La modificación tendría un impacto directo en la estructura de muchas nóminas, alterando la distribución entre salario base y complementos, y beneficiando a quienes puedan acceder a un salario base más elevado.
El abogado Miguel Benito Barrionuevo explica que, hasta ahora, la ley permitía que la suma de diferentes conceptos salarial superara el mínimo legal, pero con la nueva medida, se impondría un mínimo explícito en el salario base, dejando a los complementos fuera del cálculo para cumplir con la legislación. Esto podría suponer una mejora concreta para ciertos colectivos, especialmente aquellos cuyos sueldos totales ya superan el mínimo, pero cuyos salarios bases individuales estaban por debajo del nuevo umbral.
Además de la modificación en la estructuración salarial, otra medida que podría incrementarse es la exención del IRPF sobre el salario mínimo. Barrionuevo señala que el gobierno ha prometido que el SMI estará exento del impuesto sobre la renta, lo cual significa que los trabajadores en la franja más baja de ingresos notarían una mejora efectiva en sus bolsillos, ya que la subida del salario no se vería afectada por la retención fiscal.
No obstante, la entrada en vigor de estas propuestas aún está en fase de discusión y negociación. La iniciativa surge de un preacuerdo entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos, pero necesita el respaldo de la patronal y la aprobación en el Congreso para hacerse definitiva. La incertidumbre acerca de si estos actores aceptarán los cambios y si el Parlamento aprobará la reforma en los plazos previstos genera que los trabajadores y empleadores vigilen con atención el desarrollo del proceso legislativo.
Este escenario refleja también las dificultades inherentes a las reformas laborales en un contexto político en el que las alianzas y los apoyos legislativos pueden variar. Mientras tanto, la expectativa crece entre quienes esperan que la subida del SMI, acompañada de la exención en el IRPF, tenga un impacto positivo real en los ingresos de los más vulnerables y ayude a recuperar poder adquisitivo en un país donde los salarios siguen sin alcanzar los niveles de hace más de una década.
