Honduras vivió una jornada electoral tranquila en el marco de la elección presidencial, en un entorno cargado de tensión política y bajo un estado de excepción debido a la violencia en el país. El Consejo Nacional Electoral será el encargado de anunciar los resultados oficiales, en medio de declaraciones de victoria por parte de los candidatos de los principales partidos. Rixi Moncada del Partido Libre, Salvador Nasralla del Partido Liberal y Nasry Asfura del Partido Conservador clamaron liderar los votos, mientras que el expresidente estadounidense Donald Trump y el presidente argentino Javier Milei manifestaron su apoyo a Asfura. En un ambiente de polarización, las elecciones no registraron incidentes mayores, aunque la presencia militar y problemas menores con el sistema biométrico fueron reportados. Observadores internacionales, incluida la Organización de Estados Americanos, destacaron el desarrollo pacífico del proceso.
La participación electoral fue marcada por una alta afluencia matutina, con hondureños votando también por diputados y autoridades municipales. La Presidenta Xiomara Castro, quien impulsa un proceso de refundación del país, hizo un llamado a la paz y la libertad democrática. Sin embargo, la jornada se desarrolló bajo estricta vigilancia militar, lo que generó controversia entre las organizaciones de derechos humanos, temerosas de que esta presencia desalentara al electorado. La Red de Defensa de la Democracia señaló incidencias con urnas y aparatos biométricos en algunos centros de votación. Además, las propuestas y promesas de campaña, como el establecimiento de una comisión anticorrupción, serán cruciales tras una campaña caracterizada por ataques personales entre los candidatos. La decisión del pueblo hondureño marcará la dirección hacia una continuidad política o un cambio hacia la derecha.
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