

Un nuevo estudio realizado en China revela que el tai chi, una antigua práctica de movimientos suaves y controlados, podría ser una alternativa efectiva para quienes sufren de insomnio crónico, especialmente en adultos de mediana edad y mayores. La investigación, publicada recientemente en el BMJ, comparó los efectos del tai chi con la terapia cognitivo-conductual (TCC), un tratamiento ampliamente recomendado pero a menudo difícil de acceder por sus costos y disponibilidad.
El insomnio ha sido una problemática persistente entre las poblaciones adultas mayores, afectando su calidad de vida y estado de salud general. La TCC ha sido durante mucho tiempo la opción de referencia para tratar esta condición, pero para muchas personas, acceder a este tipo de terapia puede ser un desafío, lo que ha impulsado la búsqueda de alternativas accesibles y de bajo costo.
El equipo dirigido por Parco Sui, profesor de kinesiología en la Universidad de Hong Kong, reclutó a 200 adultos chinos mayores de 50 años que padecían insomnio crónico. Los participantes debían poder caminar sin ayuda, no presentar problemas de salud que complicaran el sueño, y no realizar ejercicio aeróbico ni técnicas mente-cuerpo de manera regular. Divididos en dos grupos, uno recibió sesiones de TCC durante tres meses –dos veces por semana, una hora por sesión– y el otro practicó tai chi en las mismas condiciones.
Para medir sus progresos, los investigadores utilizaron el Índice de Severidad del Insomnio, que evalúa dificultades para dormir, despertar temprano, volver a dormir y el impacto en la vida diaria. Los resultados mostraron que, tres meses después de finalizar las intervenciones, quienes practicaron tai chi experimentaron una reducción en la puntuación del índice, aunque un poco menor que la lograda por quienes recibieron TCC. Específicamente, la caída promedio fue de poco menos de 7 puntos en el grupo de tai chi frente a unos 11 en el grupo de TCC.
Sin embargo, un hallazgo alentador fue que, un año más tarde, esa diferencia prácticamente se redujo, con menores diferencias en las puntuaciones, sugiriendo que los beneficios del tai chi podrían mantenerse e incluso potenciarse a largo plazo, especialmente si los practicantes continúan con la actividad. Muchos de los participantes en el grupo de tai chi continuaron integrando los movimientos en su rutina diaria, lo que podría explicar los resultados sostenidos.
Los expertos también destacaron que el tai chi es una práctica accesible, que puede realizarse sin necesidad de equipamiento especial y es adecuada incluso para quienes tienen poca condición física. Su carácter suave y rítmico lo hace apto para mayores y personas inactivas, lo que representa una ventaja importante frente a otras terapias más intensas o costosas.
Aunque la efectividad del tai chi no igualó completamente a la de la TCC en el corto plazo, los investigadores consideran que, por su accesibilidad y beneficios sostenidos, puede ser una opción viable y complementaria para el manejo a largo plazo del insomnio crónico en la población adulta mayor. La práctica regular podría convertirse en una herramienta sencilla, que además promueve el bienestar físico y mental, ayudando a recuperar las noches de descanso que tanto se necesitan para afrontar el día con energía.
