

El 75% de las fresas convencionales vendidas en supermercados europeos contiene residuos de pesticidas con potenciales efectos nocivos para la salud, según un informe de PAN Europe y organizaciones asociadas. El estudio analizó 41 muestras en 11 países de la Unión Europea, entre ellos España, Alemania, Francia, Italia y Bélgica.
Los analistas detectaron 22 compuestos distintos, con una media de 3,5 sustancias por muestra. Bélgica registra el caso más llamativo, una sola muestra con hasta nueve residuos diferentes, entre ellos componentes PFAS, los llamados “contaminantes eternos” por su persistencia en el ambiente y en el organismo. En algunas muestras esos compuestos superan hasta 188 veces los límites permitidos para alimentos infantiles, y se asocian a daños en la salud reproductiva, la función hormonal y el desarrollo cerebral.
El informe también encuentra fludioxonil y cyprodinil, dos pesticidas que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) clasifica como interferentes endocrinos, capaces de alterar el funcionamiento de las hormonas sexuales. Ninguno de los dos ha sido retirado del mercado pese a ese riesgo conocido. Aparecen además boscalid, azoxystrobin y bupirimate, con indicios de disrupción endocrina o potencial cancígeno en algunos casos.
La legislación europea obliga desde 2005 a evaluar el riesgo combinado de varios contaminantes a la vez, pero esa metodología sigue sin aplicarse, lo que deja sin medir el efecto acumulativo real de mezclar distintos pesticidas en un mismo producto. Las fresas agravan el problema porque apenas se pueden pelar o lavar para quitar residuos, a diferencia de una manzana, y la normativa europea permite en ellas niveles más altos que en otras frutas. En algunos productos analizados, los residuos superaron en 16 veces el límite tolerado para alimentos de bebés.
España queda entre los países con menos contaminación, con una media de apenas una sustancia por muestra y residuos que no superan el límite legal en la mayoría de los casos analizados. El informe cita el modelo de Países Bajos, donde el control integrado de plagas en invernadero ha reducido el uso de pesticidas sin renunciar a la producción. La subida y bajada de precios de la fruta en el lineal, como ya ha ocurrido con el aceite de oliva, no siempre refleja los costes reales de producir con menos químicos.
PAN Europe advierte de que la Comisión Europea estudia flexibilizar la normativa y aprobar pesticidas sin límite de tiempo, una vía que las organizaciones consideran un retroceso frente a la evidencia acumulada sobre fertilidad, reserva ovárica y calidad espermática. El contexto de precios al alza en alimentos básicos, visible ya en productos como huevos, zanahorias y cebollas, hace más difícil que el consumidor opte por alternativas ecológicas más caras.
PAN Europe (Pesticide Action Network Europe), junto con organizaciones asociadas en varios países, analizó 41 muestras de fresas en 11 países de la Unión Europea.
Son compuestos químicos conocidos como “contaminantes eternos” por su alta persistencia en el ambiente y en el organismo humano, asociados a daños reproductivos y hormonales.
No. Según el informe, España registra una de las menores tasas de contaminación, con una media de una sola sustancia por muestra.
Porque apenas se pueden pelar o lavar a fondo para eliminar residuos, y la normativa europea permite en ellas límites de pesticidas más altos que en otros productos.
La prohibición inmediata de los pesticidas clasificados como PFAS y otros disruptores endocrinos, y que se descarte la propuesta de aprobar pesticidas sin límite de tiempo.
Fuente: Infobae
