
Estados Unidos ha implementado nuevas sanciones dirigidas a familiares y asociados del presidente venezolano Nicolás Maduro, en un esfuerzo por desmantelar lo que el gobierno estadounidense califica como una red de «narco-corrupción». El anuncio, realizado por el Departamento del Tesoro, afecta específicamente a miembros de la familia de Carlos Erik Malpica Flores, sobrino de la primera dama Cilia Flores, así como a personas relacionadas con el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano. Con estas medidas, se busca frenar las transacciones corruptas en el gobierno venezolano y en proyectos públicos, congelando los activos y propiedades de los sancionados en territorio estadounidense.
La acción de Washington se produce en un contexto de creciente presión sobre el régimen de Maduro, que ha sido etiquetado como una «narcodictadura». Solo una semana antes, se habían sancionado a tres sobrinos de Maduro, conocidos como los «narcosobrinos», quienes fueron arrestados en Haití en 2015 por narcotráfico. A pesar de haber sido indultados en 2022 y regresar a Venezuela, se les acusa de haber retomado sus actividades ilícitas. La reciente escalada de sanciones coincide con otras operaciones militares en el Caribe por parte de Estados Unidos, que han incluido el bombardeo de narcolanchas y esfuerzos para bloquear la exportación de petróleo venezolano.
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