En medio de la crisis política y social que sacude a Venezuela tras la intervención militar estadounidense, continúan los cambios significativos en el gabinete del país sudamericano. La última incorporación es la de Daniella Cabello como ministra de Turismo, hija de Diosdado Cabello, uno de los líderes más influyentes dentro del chavismo. Esta designación refuerza el poder de la familia Cabello, una de las más emblemáticas del régimen, justo cuando se cumple casi un mes de la salida de Nicolás Maduro del poder y su detención en Nueva York. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha resaltado la apertura de Venezuela a un «nuevo momento político», subrayando el crecimiento de una nueva élite dentro del gobierno, en el cual predominan lazos familiares y estratégicos.
Daniella Cabello, con apenas 33 años, aporta un perfil joven y mediático al gabinete, a pesar de su inclusión en la lista de sancionados por Estados Unidos por su supuesto rol en la represión de protestas. A su vez, los cambios no se limitan al sector turístico; en salud, Magaly Gutiérrez Viña, cercana a Cilia Flores, ha cedido su espacio a Narumy Gutiérrez y Carlos Alvarado, ambos con experiencia en salud pública. Estas decisiones reflejan un reordenamiento estratégico del poder, con Delcy Rodríguez configurando un equipo alineado a sus intereses económicos y políticos, mientras mantiene firme el control estratégico junto a su hermano Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello. La estabilidad del gobierno ante las presiones externas e internas dependerá de cómo maneje estas recientes reestructuraciones.
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