
La celebración del Día de las Velitas en Colombia es una tradición que ilumina las calles, balcones y parques cada 7 de diciembre, marcando el inicio de la temporada navideña y honrando la víspera de la Inmaculada Concepción. En la distancia, específicamente en España, colombianos migrantes como Karol Ortega y Laura Oliveros mantienen viva esta costumbre, encendiendo velas en un intento de reconectar con sus raíces y transmitir estas prácticas a sus hijos, quienes crecen entre dos culturas. Esta noche, cargada de significado familiar y cultural, se convierte en un ritual de agradecimiento y nostalgias compartidas, donde los recuerdos de una infancia lejos de casa son renovados con cada vela encendida.
Los esfuerzos por preservar estas tradiciones en la diáspora revelan cómo los rituales culturales ayudan a los migrantes a mantener su identidad en un contexto extranjero. La académica Cecilia Estrada destaca la importancia de estos eventos comunitarios para reforzar el sentido de pertenencia y conectar con otros compatriotas, creando redes de apoyo. Mientras que algunos, como Laura Oliveros y su emprendimiento de velas decorativas, encuentran en la recreación de estas tradiciones una manera de enfrentar la distancia y fomentar sentimientos de hogar, otros, como Estefanía Salazar, redescubren su valor y la necesidad de compartir aspectos de su patria en tierras lejanas. Esta transculturación no solo enriquece las vidas de los migrantes, sino que también transmite la riqueza cultural colombiana a nuevas geografías.
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