Renfe ha anunciado una reorganización temporal del servicio de trenes de Cercanías con destino la Estación del Norte de València, que se llevará a cabo entre el 13 y el 19 de marzo, coincidiendo con la mascletà fallera. La medida responde a una solicitud del Ayuntamiento de València debido a las aglomeraciones registradas anteriormente, afectando a diversas líneas como la C1, C2, C3 y C6, cuyos servicios terminarán en estaciones periféricas como Albal, Sant Isidre y Cabanyal, respectivamente. Esta decisión ha generado controversia, ya que las alteraciones implican dejar a los viajeros lejos del centro de València sin soluciones de transporte alternativo, como autobuses adicionales, que faciliten su llegada a la ciudad.
El debate se ha intensificado tras las críticas de la alcaldesa María José Catalá, quien demandó a Renfe soluciones más eficaces para acercar a los pasajeros al centro urbano. Catalá subrayó que esperaba medidas complementarias, como el provisionamiento de autobuses desde estaciones alternas. Sin embargo, el subdelegado del Gobierno en Valencia, José Rodríguez Jurado, defendió a Renfe, señalando que la reorganización responde a instrucciones municipales basadas en informes policiales para mitigar riesgos de seguridad. Rodríguez Jurado enfatizó que reemplazar trenes con autobuses es logísticamente inviable, pues requeriría movilizar más de 100 autobuses por día, una medida difícil de implementar dado el volumen de pasajeros por tren.
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