

El mercado de alquiler en España continúa en una espiral ascendente, afectando tanto a las grandes urbes como a pueblos que, hasta ahora, habían permanecido al margen de este fenómeno. Un reciente informe de pisos.com, que analiza el periodo entre febrero de 2025 y febrero de 2026, revela que la escalada de precios se ha extendido a municipios de once comunidades autónomas, desde Galicia hasta Canarias. Los incrementos anuales van desde el 6% hasta un impactante 29%.
Medina del Campo, en Valladolid, es el ejemplo más alarmante, con un incremento del 29% en el coste del alquiler de un piso de 90 metros cuadrados, elevando el precio de 516 euros a 667 euros mensuales. Riba-roja de Túria, en la Comunidad Valenciana, le sigue con un aumento del 28%, alcanzando los 1.100 euros desde los 862 euros previos.
Según Ferran Font, portavoz y director de Estudios de pisos.com, esta escalada responde a dinámicas ya conocidas. «La saturación de oferta en grandes urbes desvía la demanda hacia localidades periféricas, que no están equipadas para soportar este flujo, debido al limitado parque de viviendas en alquiler», explicó. El análisis pone en evidencia que incluso las localidades más pequeñas están siendo arrastradas por estas dinámicas del mercado.
Otros municipios detenidos en esta tendencia son Laguna de Duero, con un aumento del 19%, y Los Corrales de Buelna y Petrer, cada uno con un 14% de incremento. En el extremo opuesto, localidades como Begur, en Gerona, se consolidan como las más caras, con un alquiler medio de 2.489 euros, un 13% más caro. Sanlúcar de Barrameda y Colmenar Viejo también reportan incrementos del 13% y 12%, respectivamente.
Si bien algunos de estos incrementos se pueden atribuir a factores locales, como el turismo en las zonas costeras, en otros casos, la cercanía a áreas metropolitanas es la razón predominante tras el encarecimiento, tal como ocurre en Colmenar Viejo y Laguna de Duero.
La burbuja del alquiler no parece estar cerca de desinflarse. Aunque hay municipios que han visto subidas más controladas, como Cabra y Loja con un 8%, el impacto global es tanto creciente como preocupante. Font concluyó advirtiendo que «el mercado de alquiler en España está experimento tensiones en municipios que anteriormente no estaban en el radar, reflejando una presión que se extiende más allá de las grandes capitales». Estas tendencias plantean serias preguntas sobre el futuro del acceso a la vivienda y el bienestar de los residentes en diversas regiones del país.
