
Siete semanas han pasado desde que ASML, el gigante neerlandés de equipos para semiconductores, anunciara un recorte de 1.700 puestos de trabajo en su estructura de gestión. Sin embargo, la empresa aún no ha clarificado quiénes serán los afectados por esta medida, generando una atmósfera de incertidumbre y tensión interna. Esta situación es especialmente paradójica dado el momento de bonanza económica que vive la compañía.
Con ingresos récord de 32.700 millones de euros y un beneficio neto de 9.600 millones en 2025, ASML prevé un crecimiento continuo hasta 2026, proyectando ventas que oscilan entre 34.000 y 39.000 millones de euros. Pese a este panorama favorable, la empresa justifica el ajuste como una medida para reducir la burocracia y priorizar la ingeniería y la innovación, afectando principalmente a los departamentos de Tecnología y TI. De los 1.700 recortes, 1.400 se producirán en Países Bajos y 300 en Estados Unidos, lo que representa un 4% de su plantilla global.
El proceso de reestructuración está causando malestar, sobre todo porque los afectados aún no tienen claridad sobre su futuro. ASML ha expresado su intención de reubicar a algunos de estos empleados dentro de funciones de ingeniería, pero ha admitido que no podrá evitar por completo los despidos.
Mientras la empresa busca culminar los términos de la reorganización antes del 1 de abril, los sindicatos, encabezados por FNV y CNV, piden un enfoque más pausado. Subrayan la necesidad de explorar exhaustivamente las posibilidades de reubicación interna antes de cerrar acuerdos definitivos, sobre todo cuando la empresa muestra signos de fortaleza económica.
Por otra parte, ASML sigue adelante con su expansión. El ayuntamiento de Eindhoven ha aprobado los planes para un segundo gran campus en Brainport Industries Campus. Se espera que los primeros 5.000 trabajadores se trasladen allí a comienzos de 2028, y a largo plazo, la instalación podría acoger hasta 20.000 empleados, casi igualando la cantidad de toda su fuerza laboral actual en Países Bajos.
Esta expansión contrasta con el escenario de recortes, argumento que los sindicatos usan para cuestionar la lógica de la medida. Para ASML, el cambio responde a un reajuste de prioridades, concentrando más recursos en el desarrollo de productos y capacidades técnicas. Con la demanda de IA impulsando inversiones en lógica avanzada y memoria DRAM, la compañía cerró el último trimestre de 2025 con pedidos enormes y expectativas crecientes, a pesar de anticipar una menor contribución del mercado chino debido a restricciones comerciales.
En la intersección de la expansión, las fuertes tensiones internas y las dinámicas geopolíticas, ASML se reafirma como un pilar del ecosistema global de semiconductores, demostrando que ni siquiera el éxito económico puede blindar a las empresas de los desafíos inherentes a las transformaciones organizacionales. La clave ahora es cómo gestionará este gigante la confianza de una plantilla desconcertada por cambios que desafían su percepción de estabilidad y crecimiento continuos.
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