
En una reciente comparecencia ante la juez, se justificaron las últimas obras realizadas en un tramo de carretera y la retirada de un carril, asegurando que estas acciones no se debieron a defectos o problemas técnicos en los materiales utilizados, específicamente en el acero retirado. Según se explicó, la decisión de llevar a cabo estas modificaciones tenía como objetivo principal la mejora de la seguridad vial y la optimización del flujo de tráfico. Las autoridades pertinentes respaldaron que las obras respondían a una planificación estratégica previamente establecida, y que el acero removido cumplía con todos los estándares de calidad y no presentaba desperfectos.
Además, se destacó que las modificaciones se realizaron después de un exhaustivo análisis de tráfico y condiciones de circulación, el cual reveló la necesidad de adecuar la infraestructura existente para satisfacer de manera más efectiva las demandas actuales de movilidad. En este sentido, se subrayó que la implementación de las obras busca prevenir futuros inconvenientes y garantizar un entorno más seguro para los conductores y peatones. La defensa ante la juez insistió en que todas las decisiones fueron tomadas con base en criterios técnicos y en pro del beneficio público, desmintiendo cualquier insinuación de negligencia o mal manejo en el proceso de renovación de la infraestructura.
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