

El reciente informe anual «Climate and Catastrophe Insight Report» de Aon plc ha desvelado preocupantes proyecciones sobre cómo los fenómenos naturales continúan impactando la economía mundial. En particular, las tormentas convectivas severas (SCS) se han erigido como el riesgo asegurado más costoso del siglo XXI, superando a los ciclones tropicales. Este cambio se atribuye principalmente a la mayor frecuencia e intensidad de las SCS en Estados Unidos.
Durante el año 2025, las pérdidas económicas originadas por desastres naturales alcanzaron los 260.000 millones de dólares, la cifra más baja registrada desde 2015. A pesar de esta disminución en las pérdidas totales, las aseguradoras han tenido que hacer frente a indemnizaciones significativas, con un total de 127.000 millones de dólares en pérdidas aseguradas. Este es el sexto año consecutivo en que las indemnizaciones del sector superan los 100.000 millones, lo que subraya la persistencia de daños serios incluso en años de menor actividad catastrófica. En los mercados emergentes, más de la mitad de las pérdidas económicas no están cubiertas por seguros, lo que deja a millones de personas en una situación de vulnerabilidad financiera.
El informe revela cifras contundentes: en 2025, se contabilizaron 49 eventos con pérdidas económicas superiores a 1.000 millones de dólares, excediendo el promedio histórico de 46. De estos eventos, 30 superaron los 1.000 millones en pérdidas aseguradas, un número muy por encima de la media histórica de 17. Esta realidad pone en evidencia el impacto acumulativo de catástrofes medianas que aumentan en frecuencia y magnitud.
En términos de mortalidad global, las muertes llegaron a 42.000, con terremotos y olas de calor como principales causantes. Aunque esta cifra representa una reducción del 45% en comparación con el promedio del siglo XX, el terremoto en Myanmar resultó devastador, con un saldo de 5.456 fallecidos. Asimismo, el calor extremo fue responsable de más de 25.000 muertes, destacando como uno de los factores más peligrosos en términos de mortalidad derivada de desastres naturales. El año 2025 se posicionó como el tercer año más caluroso registrado hasta la fecha.
En el ámbito regional, las pérdidas en la región EMEA fueron mucho menores que los promedios históricos, con las tormentas convectivas severas como el principal riesgo asegurado. Europa del Sur, especialmente España y Portugal, vivió un año climático relativamente calmado, con pérdidas aseguradas inferiores a la media. No obstante, la persistente sequía y los incendios forestales ocasionaron daños económicos estimados en unos 1.800 millones de dólares, aunque no afectaron de manera notable a la industria aseguradora.
El informe completo está disponible en el sitio web de Aon, ofreciendo un análisis exhaustivo para quienes deseen entender mejor cómo los riesgos naturales continúan moldeando la economía global.
