
La capital de Irán, Teherán, ha sido objeto de una serie de ataques que han dejado a la ciudad en la oscuridad debido a explosiones en el este y oeste de la capital, según denuncias del gobierno iraní. Estas explosiones, atribuidas a una ofensiva coordinada entre Estados Unidos e Israel, han afectado las infraestructuras eléctricas, causaron cortes de luz y dañaron una subestación eléctrica clave. Aunque no se reportaron víctimas inmediatas por los apagones, las agresiones han intensificado la ya compleja situación que enfrenta la ciudad, donde otras zonas también se ven afectadas. Los funcionarios del Ministerio de Energía están trabajando a contrarreloj para restablecer el suministro eléctrico, mientras que las agencias de noticias iraníes señalan a Washington y Tel Aviv como responsables del ataque.
El impacto de los bombardeos se siente en toda Teherán, donde más de 70 personas han perdido la vida en los últimos días, según los informes oficiales. Las instalaciones nucleares, centros educativos, universitarios y residenciales han sido algunos de los objetivos de estos ataques, que además han dejado un saldo de aproximadamente 21.000 heridos, de acuerdo con la Media Luna Roja. El informe también destaca el extenso daño a 105.000 estructuras civiles, incluyendo viviendas y centros de salud. Mientras las autoridades iraníes no han actualizado el número oficial de fallecidos desde principios de marzo, la ONG HRANA sostiene que el número de víctimas asciende a 3.461, lo que subraya la gravedad de la crisis humanitaria en curso.
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