Un niño de doce años en Monroe, Carolina del Norte, sorprendió a las autoridades al decidir conducir su propio vehículo hacia la escuela después de perder el autobús escolar. En lugar de llamar a sus padres para que lo llevaran, el menor tomó la iniciativa de subirse al asiento del conductor y arrancar el coche, sin prever que su inexperiencia podría atraer la atención de la Policía. Los agentes notaron el comportamiento sospechoso del joven al volante y, tras detenerlo, se dieron cuenta de que el conductor era un menor que no tenía la edad legal para manejar.
Tras la detención, la policía investigó la situación y contactó a las autoridades escolares para averiguar más sobre el niño. Afortunadamente, no encontraron antecedentes preocupantes en su historial. Sin embargo, la policía aprovechó la oportunidad para recordar a los padres que permitir a los niños conducir sin licencia no solo es ilegal, sino que también representa un considerable riesgo para la seguridad del menor y del público. En Estados Unidos, la edad mínima para obtener una licencia de conducir es de 16 años, y la situación del joven conductor ha abierto un debate sobre la responsabilidad parental en cuestión de seguridad vial.
Leer noticia completa en 20minutos.
