

Un reciente estudio en el Reino Unido ha arrojado nuevas perspectivas sobre los efectos del uso dual de cigarrillos y dispositivos de vapeo, una práctica que durante años ha generado controversia entre expertos, autoridades sanitarias y usuarios. La investigación, publicada el 10 de diciembre en la revista Nicotine & Tobacco Research, sugiere que las personas que combinan estos productos podrían estar en un camino más efectivo hacia la reducción de su dependencia de la nicotina que aquellos que continúan fumando únicamente cigarrillos.
El análisis se basó en datos de un amplio ensayo financiado por instituciones del Reino Unido, en el que participaron 886 fumadores adultos que se les ofreció el uso de cigarrillos electrónicos o productos de reemplazo de nicotina con el fin de ayudarlos a dejar el tabaquismo. Los resultados revelaron que quienes adoptaron una estrategia de uso dual —es decir, continuar fumando cigarrillos mientras usaban dispositivos de vapeo— no solo tenían más probabilidades de dejar de fumar en un mes, sino que también reducían de manera significativa su consumo de tabaco a lo largo del tiempo.
Más específicamente, los participantes que mantenían un uso dual mostraron una probabilidad casi 4,5 veces mayor de abandonar por completo el cigarrillo tras un mes de esfuerzo. También tenían la misma probabilidad de reducir el consumo de tabaco a la mitad en un año, en comparación con quienes se mantenían unicamente en el consumo tradicional.
Otra de las conclusiones importantes fue que estos usuarios experimentaron menos ansias o deseos de fumar en comparación con quienes solo tomaban sustitutos de nicotina. Además, una proporción considerable de quienes usaron vapeadores con nicotina optó por reducir paulatinamente su concentración de nicotina, y aproximadamente uno de cada diez logró cambiar a vapeadores sin nicotina tras un año.
Por su parte, los investigadores destacaron que los sabores en los vapeadores, especialmente los más populares como los con sabor a tabaco, no resultaron ser efectivos para mantener a los usuarios libres del cigarrillo en el largo plazo y, en algunos casos, estaban relacionados con menor éxito en la abstinencia del humo.
A pesar de estos hallazgos alentadores, los expertos reiteraron que la forma más saludable de dejar de fumar sigue siendo la cesación total. La profesora Francesca Pesola, principal investigadora, añadió que la estrategia gradual a través del vapeo puede ser especialmente útil para aquellos que enfrentan dificultades para abandonar de forma abrupta, sirviendo como un paso intermedio que facilite reducir los daños asociados con el tabaco.
No obstante, esta visión optimista sobre el uso dual enfrenta resistencia de instituciones como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, que mantienen una postura cautelosa y señalan que esta práctica no representa una solución definitiva para proteger la salud pública. argumentando que el uso simultáneo de ambos productos puede perpetuar la dependencia y no abordar totalmente los riesgos asociados con la nicotina y el tabaquismo.
En definitiva, el estudio aporta evidencia para reconsiderar la percepción del uso dual, mostrando que, bajo ciertas circunstancias y en un contexto de reducción progresiva, puede convertirse en una estrategia efectiva dentro de los procesos de cesación tabáquica. Sin embargo, expertos siguen recomendando que, en la medida de lo posible, dejar de fumar por completo sigue siendo la opción más saludable y recomendable.
