
Un ataque con drones perpetrado por Rusia causó la muerte de al menos 12 mineros que se desplazaban en autobús en la localidad de Pavlogrado, en la región de Dnipropetrovsk, el domingo. La ofensiva ocurrió poco después de que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunciara nuevas conversaciones de paz, lo que añade más incertidumbre al ya tenso contexto. Denys Shmyhal, viceprimer ministro ucraniano, describió el incidente como un acto «cínico y deliberado». Zelenski, por su parte, condenó el acto como un «crimen» y afirmó que es prueba de una escalada de la violencia por parte de Rusia. Las autoridades locales han lanzado una investigación y una alerta a nivel regional ante la potencialidad de más ataques.
Mientras tanto, pese a las negociaciones de paz en curso, Ucrania se enfrenta a una presión internacional, especialmente de Estados Unidos, para llegar a un acuerdo, ya que la guerra se aproxima a su cuarto año. En este ambiente de conflicto, el sistema energético ucraniano sigue colapsado debido a los intensos bombardeos, exacerbados por uno de los inviernos más fríos vividos en años. Aunque no se han observado grandes ataques recientes a la infraestructura energética, Zelenski ha denunciado bombardeos a ferrocarriles y redes eléctricas en diferentes ciudades, lo que ha dejado a cientos de edificios, y hasta a países vecinos como Moldavia, sin calefacción. La situación energética sigue siendo crítica, con importaciones de electricidad en niveles récord y cortes programados en múltiples regiones para estabilizar el suministro.
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