
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rechazado la interpretación de que su saludo con el expresidente Felipe González en un reciente acto conmemorativo de la Constitución Española fuera «frío». Desde India, Sánchez subrayó que el futuro de González como votante del PSOE dependerá de su propia continuidad en el partido, vaticinando un regreso a los comicios en un «futuro lejano». A medida que González ha manifestado su descontento con la dirección actual del partido, acusándolo de falta de autocrítica tras recientes fracasos electorales, Sánchez se ha esforzado por restar relevancia a sus declaraciones, sugiriendo que el expresidente ha estado haciendo públicas sus críticas durante años.
En este contexto de tensión, Sánchez también reconoció que el electorado socialista se está absteniendo en las votaciones, y se comprometió a analizar las razones detrás de esta desmovilización, indicando que podrían existir «elementos» que contribuyan a la falta de participación. En otro frente, el presidente expresó su apoyo al secretario adjunto de Organización del PSOE, Borja Cabezón, quien ha sido señalado por su presunto uso de estructuras societarias para eludir impuestos. Sánchez desestimó las acusaciones en su contra, afirmando que «no hay caso» y defendiendo la reputación de Cabezón, quien, por su parte, ha admitido haber creado una empresa en el pasado, pero niega haber establecido estructuras complejas para evadir obligaciones fiscales.
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