
El Gobierno de Estados Unidos ha aplaudido la declaración de culpabilidad de Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín «El Chapo» Guzmán, emitida este lunes ante una Corte del Distrito Norte de Illinois. Guzmán López admitió haber conspirado para traficar drogas y su participación en el Cartel de Sinaloa, en lo que la fiscal General estadounidense, Pamela Bondi, calificó como “una gran victoria” en la campaña para desmantelar organizaciones criminales que afectan a la población estadounidense. Este reconocimiento marca al segundo miembro de la familia Guzmán en aceptar su vida criminal ante las autoridades estadounidenses, después de que su hermano Ovidio lo hiciera en julio. A pesar del avance, el Departamento de Justicia reconoce que otros miembros de la familia Guzmán, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo, continúan en fuga.
Además, Guzmán López confesó haber secuestrado a Ismael «El Mayo» Zambada, socio de El Chapo, para entregarlo a las autoridades de Estados Unidos, acción que resultó en su detención. El Departamento de Justicia dice que las posibles condenas para Guzmán López podrían oscilar entre 10 años de cárcel hasta cadena perpetua, debido a la magnitud de los delitos, que incluyen el tráfico de grandes cantidades de fentanilo, heroína, cocaína, metanfetaminas y marihuana. Guzmán López también aceptó pagar 80 millones de dólares por estos crímenes. El uso del término “terrorista” por parte de Bondi para referirse al cartel genera controversia, ya que proviene de una política del presidente Donald Trump que clasifica estos grupos como organizaciones terroristas extranjeras, lo que según expertos podría ser una intrusión en la soberanía mexicana.
Leer noticia completa en El Pais.
