
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una invitación a al menos 60 países para unirse a la nueva «Junta de Paz», que se encargará de supervisar la segunda fase de su plan de paz para Gaza. Este organismo, que Trump presidirá, busca ser una asamblea internacional que fomente la paz en conflictos en todo el mundo. Sin embargo, formar parte de la Junta no será una tarea económica fácil, ya que cada país debe abonar 1.000 millones de dólares para ser miembro permanente. A pesar de esta exigencia, varios líderes, como la primera ministra italiana Giorgia Meloni, han mostrado interés en unirse, aunque otros, como fuentes del gobierno francés, han expresado reservas sobre la propuesta, considerando que socava el multilateralismo.
La creación de esta Junta de Paz incluye la formación de varios comités que trabajarán bajo su ala, entre ellos un Comité Ejecutivo cuya dirección contará con figuras prominentes como Marco Rubio y Tony Blair, y el ministerio de un nuevo «Gobierno tecnocrático» para Gaza liderado por Ali Shaaz. Sin embargo, la idea ha encontrado resistencia, especialmente por parte de Israel, que la considera no coordinada y en contraposición a agendas de paz previas. Mientras tanto, Hamás ha afirmado estar dispuesta a traspasar el poder a este nuevo gobierno, aunque la situación en Gaza se mantiene tensa y frágil, con preocupaciones internacionales sobre la estabilidad y la ayuda humanitaria en la región.
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