
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que mantuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro la semana pasada, en medio de una creciente tensión entre ambos países. Durante un vuelo en el Air Force One, Trump evitó profundizar en detalles sobre el contenido de la conversación, que se produjo en plena escalada tanto verbal como militar entre Estados Unidos y Venezuela. La controversia se intensifica tras la decisión del Departamento de Estado de clasificar al cártel de los Soles como organización terrorista, del cual se acusa, sin pruebas, a Maduro de ser líder. La administración Trump ha lanzado la Operación Lanza del Sur como parte de su guerra contra el narcotráfico, una estrategia que ha puesto a Venezuela en el centro de sus objetivos sin ofrecer evidencias concretas.
La política de presión de Estados Unidos contra Maduro incluye tanto sanciones económicas como un significativo despliegue militar en la región. El USS Gerald R. Ford, un avanzado portaviones, junto a otros buques de guerra, se han sumado a miles de soldados estadounidense apostados cerca de Venezuela, incrementando la presión sobre el régimen chavista. Sin embargo, las acciones militares unilaterales, como el bombardeo de septiembre que está siendo investigado por crímenes de guerra, han suscitado críticas internas sin contar con el aval del Congreso. La situación recuerda vagamente a la intervención estadounidense en Panamá en 1989, aunque las fuerzas armadas de Estados Unidos, de momento, no han llegado a intervenir directamente en territorio venezolano. A pesar de las amenazas de Trump sobre un eventual cierre aéreo, aseguró que esos comentarios no deben interpretarse como un preludio de ataque inminente.
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