Tres estadounidenses, incluidos dos militares y un intérprete civil, perdieron la vida en un ataque perpetrado contra un convoy de fuerzas de EE UU y sirias en Siria, según informó el Pentágono. El Mando Central de EE UU, encargado de las operaciones en Oriente Próximo, indicó que el incidente también dejó a otros tres soldados estadounidenses heridos. El ataque ocurrió en la ciudad de Palmira mientras las fuerzas participaban en una actividad con un líder clave. El atacante, aparentemente vinculado al Estado Islámico, actuó solo y fue abatido por «fuerzas amigas», según el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Los heridos fueron evacuados en helicóptero a una base estadounidense en Al Tanf, en la frontera con Irak.
El embajador de EE UU en Turquía, Tom Barrack, condenó el ataque y expresó sus condolencias por las vidas perdidas, enfatizando el compromiso continuado de EE UU con la lucha contra el terrorismo en cooperación con sus socios sirios. Este atentado ocurre un mes después de la histórica visita del presidente sirio Ahmed Al Shara a Washington, donde fue recibido por Donald Trump, marcando la primera vez que un líder estadounidense recibía a un antiguo yihadista convertido en mandatario. Tras la visita, Damasco anunció su intención de unirse a la coalición liderada por EE UU contra el Estado Islámico, en un esfuerzo por detener el resurgimiento del grupo radical yihadista y apoyar a las fuerzas kurdas en la región. Este ataque subraya las persistentes tensiones y desafíos que enfrentan las fuerzas internacionales y locales en su intento de estabilizar la región y contener la amenaza del extremismo.
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