Un tiroteo ocurrido cerca de la Universidad de Brown, en Rhode Island, ha dejado al menos dos muertos y varios heridos, sumiendo al campus en un estado de alarma general. El incidente se registró durante un fin de semana especialmente concurrido debido a la proximidad de los exámenes finales, lo que incrementó la preocupación entre la comunidad universitaria y las autoridades locales. El suceso ha llamado la atención nacional, con el presidente Donald Trump informando a través de sus redes sociales sobre la situación, y confirmando la presencia del FBI en la escena. Sin embargo, ha surgido confusión en torno a la captura del sospechoso, ya que el presidente rectificó su declaración inicial al indicar que el supuesto agresor aún no ha sido detenido.
La Universidad de Brown ha emitido alertas a sus estudiantes, instándolos a refugiarse mientras la policía responde al incidente en las inmediaciones del edificio Barus y Holley, un área frecuentada por estudiantes de ingeniería. La comunicación oficial se ha visto marcada por cambios y rectificaciones sobre el estado del sospechoso, lo que ha contribuido a la incertidumbre. A nivel estatal, el gobernador Dan McKee ha asegurado que su administración está monitoreando la situación de cerca y ha solicitado a los residentes mantenerse alejados del área afectada. El acontecimiento ha puesto de relieve la vulnerabilidad de comunidades académicas en contextos de violencia armada, un tema recurrente en el debate público estadounidense.
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