
Una nueva serie de ataques procedentes de Irán ha alcanzado varias naciones del golfo Pérsico en la madrugada del jueves, avivando la tensión en Oriente Próximo. En Dubái, capital de los Emiratos Árabes Unidos, un dron impactó contra un edificio, lo que llevó a las autoridades a evacuar la zona de manera preventiva y a reforzar las medidas de defensa antiaérea. Aunque el origen concreto del ataque no fue especificado, las autoridades emiratíes señalaron que estaban interceptando tanto drones como misiles provenientes de Irán. En Baréin, el Ministerio del Interior reportó un ataque a tanques de combustible cerca de la capital, Manama, calificándolo como una «agresión iraní». La activación de sirenas de alarma y la exhortación a refugiarse advertían de la gravedad de la situación.
En Kuwait, las fuerzas armadas informaron que un dron enemigo impactó un edificio residencial en el sur del país, resultando en dos personas heridas. Mientras tanto, el Ministerio de Defensa de Arabia Saudí comunicó que durante la noche interceptaron y destruyeron al menos 18 drones, alertando a la población sobre la creciente amenaza. La escalada de violencia se inserta en un contexto de creciente hostilidad en la región, exacerbada por recientes bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Teherán. Con este ataque, se marca el inicio de la decimotercera jornada de conflicto, sin que asome una solución diplomática para frenar la ola de violencia desatada.
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