
Corea del Norte llevó a cabo el domingo una prueba de varios lanzacohetes múltiples «ultraprecisos» sobre el mar del Este, coincidiendo con el lanzamiento de diez misiles balísticos detectados por el Ejército de Corea del Sur. Esta serie de maniobras se produce en medio de los ejercicios militares anuales Freedom Shield entre Estados Unidos y Corea del Sur, que son percibidos por Pionyang como ensayos para una posible invasión. Según la agencia oficial KCNA, los cohetes alcanzaron un objetivo a 364,4 kilómetros, destacando la capacidad destructiva y la precisión de las armas empleadas en esta demostración militar.
El líder norcoreano, Kim Jong-un, estuvo presente en la supervisión de la prueba, acompañado por su hija adolescente, lo que ha llevado a especulaciones sobre su posible preparación como sucesora. Kim advirtió que un uso de este armamento implicaría la aniquilación de la infraestructura militar adversaria dentro de su rango. La situación en la península coreana se intensifica, con la República Popular Democrática de Corea mostrando su descontento ante las acciones militares de sus vecinos, reforzando así un ciclo de provocaciones y tensiones en la región.
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