

El Ayuntamiento de Madrid abrió el 28 de abril cuatro jornadas de puertas abiertas para que los interesados en la nueva subasta municipal puedan inspeccionar de cerca los 200 vehículos retirados del servicio público antes de pujar. Las visitas, gestionadas por el Área de Economía, Innovación y Hacienda, se desarrollan en las instalaciones donde se concentran los lotes y permiten revisar el estado real de cada coche, motocicleta o equipo antes del cierre de la subasta, previsto para el 7 de mayo.
El catálogo combina turismos, motos y otros bienes muebles que han dejado de prestar servicio en la flota municipal. La mayoría son coches utilitarios y motocicletas con kilometraje alto, junto a algún vehículo especial fuera de uso. La sección de Hacienda lleva varios años recurriendo a este formato para liquidar parque móvil y, de paso, sumar ingresos a las arcas del consistorio sin pasar por los procesos más lentos de venta directa.
En convocatorias anteriores, los compradores se quejaban de que las pujas se hacían a ciegas, solo con fichas técnicas y fotografías colgadas en la plataforma online. La queja venía sobre todo de talleres y profesionales que necesitan ver el motor, la chapa y los rodamientos antes de soltar dinero por un coche con muchos años a las espaldas. La respuesta del Ayuntamiento ha sido habilitar un calendario de visitas con personal del consistorio en sitio, capaz de aclarar dudas técnicas y de procedimiento.
Cada jornada concentra un volumen amplio de unidades para que el comprador no tenga que volver varios días. El acceso es libre dentro del horario fijado, sin cita previa, y permite hacer fotos, comprobar matrículas y revisar el cuentakilómetros. No se permite arrancar los vehículos ni retirar piezas, una restricción habitual en este tipo de procesos. Quien acuda con intención de pujar puede anotar el lote y volver luego a la plataforma digital de subastas para registrar la oferta.
El grueso del lote son coches y motocicletas que han prestado servicio en distintas áreas municipales. La selección incluye desde berlinas de gestión y todoterrenos ligeros hasta motos urbanas usadas para tareas de inspección. Algunos vehículos llevan más de quince años en circulación y se venden tal cual, sin garantía mecánica ni revisión previa. Los precios de salida arrancan en cifras simbólicas (los lotes más castigados parten desde 100 o 200 euros) y suben cuando el coche conserva ITV en vigor o pocos kilómetros.
Madrid no es la única administración que vende parque móvil por esta vía. El formato lleva años funcionando tras experiencias previas como la subasta de 254 vehículos celebrada en Cibeles, que rondó los 600.000 euros y dejó claro que hay mercado para este tipo de operaciones. También funcionó la primera subasta del Ayuntamiento con vehículos desde 300 euros, que incluyó ambulancias y motos eléctricas.
Una vez revisado el lote, la puja se realiza en línea a través de la plataforma habilitada. Cada vehículo tiene su propia ficha con precio de salida, descripción técnica y plazo. La operación completa termina el 7 de mayo y los detalles del calendario aparecen recogidos en la información sobre el cierre de la subasta de vehículos municipales el 7 de mayo. El pago se gestiona por transferencia y la retirada física se hace en las instalaciones de Loeches, donde están almacenadas las unidades.
El comprador asume el cambio de titularidad, las tasas y el coste del traslado. Si la unidad carece de ITV, hay que llevarla en grúa o gestionar un permiso temporal de circulación. Son detalles que suelen pasar desapercibidos a quien acude por primera vez a una subasta pública y conviene tenerlos claros antes de pujar.
El Área de Economía, Innovación y Hacienda viene utilizando este sistema con regularidad. La delegada Engracia Hidalgo defendió en su día este formato como herramienta de transparencia y aprovechamiento de bienes públicos, en línea con lo que ya hacen otros departamentos municipales con material en desuso, como en la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento. La diferencia es que aquí el comprador no tiene plazo para reclamar nada: lo que ve en la jornada de inspección es lo que se lleva.
El Ayuntamiento abrió las cuatro jornadas el 28 de abril de 2026 y se extienden hasta los días previos al cierre de la subasta, fijado para el 7 de mayo. El horario y la dirección figuran en la plataforma oficial de subastas municipales.
No. Las jornadas son de puertas abiertas dentro del horario marcado por el Área de Economía, Innovación y Hacienda, así que basta con presentarse en el recinto donde se concentran los lotes durante el tramo habilitado.
No está permitido. La revisión es visual y permite comprobar carrocería, kilómetros, interior y matrícula, pero no se puede encender el motor ni manipular ninguna pieza. Las dudas técnicas se trasladan al personal del Ayuntamiento presente en la jornada.
La oferta se registra en la plataforma online del Ayuntamiento de Madrid antes del 7 de mayo. Cada lote tiene precio de salida y plazo, y el adjudicatario recibe la confirmación por correo electrónico una vez cerrada la subasta.
El comprador asume la retirada por sus medios. Si el vehículo no puede circular, hay que recogerlo en grúa o pedir un permiso temporal de traslado a la jefatura provincial de Tráfico. La puja no incluye estos costes.
