

SpaceX ha vuelto a romper barreras en el ámbito espacial, cerrando el año 2025 con un asombroso récord de 165 lanzamientos orbitales. Este logro consolida una tendencia impresionante: durante seis años consecutivos, la compañía ha superado su propio récord, pasando de 25 vuelos en 2020 a 165 en 2025. Este ritmo vertiginoso, que equivale a casi un lanzamiento cada dos días, habría sido inimaginable hace una década.
El secreto detrás de esta hazaña reside en un cambio de escala en la industria espacial. SpaceX ha transformado lo que solía ser un sector dependiente de «ventanas de lanzamiento» poco frecuentes y campañas extensas, en una operación con ritmos regulares y procedimientos estandarizados, encaminados a hacer que el acceso al espacio sea rutinario, predecible y, crucialmente, más económico.
El Falcon 9 ha sido el protagonista del año, llevando a cabo todos los lanzamientos, con 162 primeros estadios retornando y aterrizando exitosamente. La reutilización ya no es un simple lema, y el verdadero asombro se produce cuando un cohete no logra aterrizar. De las pocas excepciones este año, dos fueron por diseño debido a misiones particularmente exigentes.
El motor detrás de esta «fábrica de lanzamientos» ha sido Starlink, la constelación de satélites de internet de SpaceX. De los 165 vuelos, 123 fueron dedicados a Starlink, desplegando más de 3,000 satélites en 2025. Este enfoque proporciona un entorno casi industrial, donde SpaceX actúa como su propio cliente principal, optimizando todo en torno a su producto estrella y superando los 9,300 satélites activos.
Al comparar SpaceX con países enteros, la dimensión del logro es impresionante. En 2025, SpaceX realizó casi el doble de misiones orbitales que China y su actividad representó alrededor del 85% del total de lanzamientos de Estados Unidos. Esto convierte a SpaceX en una infraestructura crucial para el país, dado que despliega satélites comerciales, apoya misiones de seguridad nacional y mantiene un ritmo que otros proveedores no pueden igualar.
El año también fue testigo de otros hitos significativos: SpaceX alcanzó sus aterrizajes número 500 y el lanzamiento número 500 de un cohete reutilizado. Además, un propulsor Falcon 9 llegó a volar 32 veces, demostrando que el hardware espacial puede ser reutilizado y amortizado eficientemente.
Mientras Falcon 9 sigue dominando el presente, SpaceX tiene la mirada puesta en Starship, su vehículo completamente reutilizable. Durante 2025, se realizaron cinco vuelos de prueba suborbitales con Starship, y las dos últimas pruebas en agosto y octubre se consideraron éxitos completos. Esto indica que, mientras Falcon 9 es la realidad productiva del presente, Starship representa el futuro y podría revolucionar la capacidad de lanzamiento a gran escala para 2026.
El meteórico ascenso de SpaceX en la industria espacial redefine no solamente la narrativa del sector, sino también cómo se concibe la relación entre costo y acceso al espacio. Con el paso del Falcon 9 a Starship, el horizonte de la exploración y explotación espacial promete ser aún más ambicioso.
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