
En el centro neurálgico de Silicon Valley, dos centros de datos recién finalizados permanecen desocupados debido a la falta de energía eléctrica, un escenario que podría extenderse durante años. Estas instalaciones, SJC37 de Digital Realty y SVY02A de STACK Infrastructure, diseñadas para operar con 48 MW cada una, se encuentran a la espera de que la red eléctrica local pueda abastecer sus necesidades.
La ciudad de Santa Clara es alimentada por Silicon Valley Power (SVP), una eléctrica municipal que actualmente no puede satisfacer la intensa demanda generada por la proliferación de data centers en la región. Con 57 instalaciones activas o en desarrollo, la eléctrica ha iniciado un plan de ampliación de 450 millones de dólares, proyectado para completarse en 2028. Durante este periodo, la energía se asignará progresivamente a medida que se concluyan las mejoras en la infraestructura.
La raíz del problema radica en el «time-to-power», un desfasaje entre la finalización de las construcciones y la disponibilidad de energía para operarlas. Este fenómeno se observa de manera recurrente en los grandes mercados de colocation de EE. UU., como el norte de Virginia y Phoenix, donde las obras civiles suelen concluir antes que las eléctricas.
Los dos proyectos afectados, SJC37 y SVY02A, han sido diseñados para ofrecer un alto rendimiento y conectividad, pero su operatividad completa depende de la programación de SVP. Mientras tanto, las compañías están colaborando con la eléctrica para escalonar la entrega de energía conforme avanzan las obras.
A nivel nacional, la situación es similar. La demanda de electricidad por parte de los hyperscalers y operadores de colocation se estima en un 22 % más para finales de 2025, y podría casi triplicarse para 2030. Esto subraya la necesidad de acelerar la obtención de permisos para nuevas infraestructuras eléctricas y optimizar la eficiencia energética.
La brecha entre la disponibilidad de los edificios y la infraestructura eléctrica es significativa. Silicon Valley Power planea inversiones estratégicas y los operadores están explorando soluciones temporales como acuerdos de compra de energía renovable, baterías BESS y generación in situ para mitigar el «time-to-power».
El desafío es tanto regulatorio como de obra civil, considerando los complejos requisitos de construcción y permisos necesarios en áreas densamente urbanizadas. Los plazos se extienden debido a la necesidad de nuevas subestaciones y líneas de alta tensión, complicando la rápida implementación de soluciones definitivas.
Si bien los centros de datos seguirán parcialmente operativos en el corto plazo, se espera que a largo plazo la región mantenga su preeminencia en el mercado de centros de datos de la costa oeste. Las empresas desarrolladoras ya están diversificando hacia otras regiones con recursos energéticos más accesibles para no frenar el auge de la inteligencia artificial. Sin embargo, lograr un equilibrio entre crecimiento y abastecimiento energético será crucial para el futuro sostenible de la región.
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