La cúpula chavista guarda silencio tras el anuncio del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, sobre el inicio de la operación militar «Lanza del Sur», dirigida a expulsar a los narcoterroristas del hemisferio occidental. Este anuncio marca un incremento en la tensión en el Caribe, donde el despliegue del portaaviones Gerald Ford señala la atención militar sobre Venezuela. Mientras tanto, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, criticó la postura estadounidense, acusando a Estados Unidos de perseguir a migrantes venezolanos y amenazar con una invasión. En contraste, llamó a la paz y solicitó al presidente Donald Trump evitar más conflictos bélicos en la región.
Por otro lado, la líder opositora María Corina Machado anticipó «horas decisivas» para Venezuela, sugiriendo un cambio inminente y crucial para el país. Machado, conocida por su firme oposición al chavismo y galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, afirmó que la transición democrática en Venezuela será pacífica. Sin embargo, la presencia militar estadounidense ha generado debates sobre posibles consecuencias. Aunque se subraya la superioridad militar de Estados Unidos, algunos observadores advierten sobre la capacidad del chavismo para desestabilizar en caso de intervención. Por su parte, Donald Trump sigue evaluando las estrategias, consciente de los riesgos de una intervención extensa y el impacto potencial en ambos lados del conflicto.
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