

En solo medio año, SARDÖ se ha consolidado como uno de los restaurantes y wine bar más demandados de Madrid. Con el cartel de “completo” prácticamente a diario, conseguir mesa en determinados horarios exige previsión y, en muchos casos, reservar con al menos dos semanas de antelación. Un éxito que no responde a una moda pasajera, sino a una propuesta gastronómica sólida que ya forma parte del panorama culinario de la capital.
Ubicado en pleno barrio de Chamberí, uno de los más dinámicos y atractivos de Madrid, SARDÖ se ha convertido en punto de encuentro de perfiles creativos, figuras del ámbito cultural y empresarial, así como rostros habituales de la vida social madrileña. Su espacio reservado, con capacidad para diez comensales, se ha posicionado como uno de los más exclusivos y solicitados, reforzando su imagen como uno de los locales imprescindibles del momento.
“No queríamos abrir otro wine bar más. Nuestro objetivo era reinterpretar el bar madrileño clásico desde una mirada contemporánea, respetando su esencia, pero elevándola a través del diseño, la atmósfera y el detalle”, explica Carlos Moreno Fontaneda, fundador de El Perro y la Galleta y otros proyectos de referencia en restauración y ocio.
SARDÖ propone un wine bar reinventado, donde la experiencia gira en torno al disfrute sin rigidez: una cuidada selección de más de 40 vinos convive con una propuesta gastronómica pensada para alargar el momento, desde el aperitivo hasta la cena, en un entorno donde todo invita a quedarse.
La cocina, liderada por el chef Israel Ferron Rivas, formado en El Bohío y con sólida trayectoria en restaurantes de referencia en Madrid, se articula en torno a una idea clara: actualizar el recetario tradicional con precisión contemporánea. “Nuestra esencia es la reinterpretación moderna de las tapas de siempre, pensadas para compartir. Una carta directa, honesta y muy bien ejecutada, donde prima el producto y una excelente relación calidad-precio. Queremos que el cliente venga a tomar algo y, sin darse cuenta, se quede a cenar”.
El resultado: una cocina madrileña con sutiles guiños mediterráneos.
Ensaladilla rusa, considerada por muchos como la mejor de Madrid Brioche de calamares, una sofisticada evolución del clásico bocata Bikini de pastrami con mostaza y chucrut, revisión contemporánea del mixto Burrata y tortilla de trufa, nuevas lecturas de recetas reconocibles.
Pero si hay algo que define el verdadero lujo de SARDÖ es su cultura interna. “La cercanía con el cliente y el cuidado del equipo forman parte esencial de nuestro ADN”, señala Agustín Montesinos, fundador de Persio Business Studio. El proyecto sitúa al empleado en el centro, apostando por equipos bien formados, motivados y cuidados, convencidos de que la excelencia hacia fuera solo es posible cuando empieza desde dentro.
SARDÖ nace de la alianza entre Persio y El Perro y La Galleta con una visión compartida: transformar la hostelería desde la estrategia, el talento y la sensibilidad de marca. Un modelo de cocreación que da lugar a proyectos con identidad propia, donde cada detalle —de la operación a la experiencia— está cuidadosamente orquestado.
Impulsado por su excelente acogida, el grupo ya trabaja en la apertura de un nuevo SARDÖ, con la intención de replicar su esencia sin perder exclusividad. Un proyecto con vocación de permanencia que apunta a convertirse en uno de los nombres propios de la nueva escena gastronómica madrileña.
