El Gobierno ruso ha advertido con poner fin a las conversaciones de paz, acusando a Ucrania de un supuesto ataque contra una residencia secundaria del presidente Vladímir Putin en la región de Nóvgorod. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, manifestó que revisarán su postura negociadora debido a lo que calificó como la transición de Kiev hacia «una política de terrorismo de Estado». Según Moscú, 91 drones fueron derribados tras un ataque que, aseguran, no quedará sin respuesta, prometiendo represalias militares inminentes. Este incidente se produce tras un frustrado intento de Donald Trump para promover un acuerdo de paz, el cual ha sido desestimado por las autoridades rusas al considerarlo inaceptable, en contraposición a un programa de 27 puntos que Rusia propone para la paz.
Mientras tanto, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, tras reunirse con Trump, ha reiterado la necesidad de obtener garantías de seguridad de sus aliados europeos y norteamericanos para finalizar el conflicto. La discusión con Trump se centró en extender un pacto de defensa similar al de la OTAN, garantizado por 15 años pero que Ucrania aspira a prolongar hasta 30 o 50 años. Zelenski subrayó que la guerra, que él rememora comenzó hace casi 15 años con el conflicto en Donbás, solo terminará cuando su país tenga la protección adecuada. Hasta entonces, la ley marcial permanecerá vigente, incluso si se logra un acuerdo de paz, resaltando la importancia de un respaldo defensivo sólido por parte de Occidente.
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