
El servicio de Rodalies en Cataluña se enfrentará a otra semana de restricciones significativas tras el trágico accidente ocurrido el 20 de enero, donde un maquinista en prácticas perdió la vida cerca de Gelida debido a un desprendimiento de tierras. A pesar de los esfuerzos conjuntos de Renfe, Adif y la Generalitat, el servicio continúa presentando numerosas deficiencias. Actualmente, solo la línea entre Figueres y Portbou ha sido reabierta completamente. Sin embargo, otras rutas, como la R8, permanecen cerradas debido a trabajos en un túnel en Rubí. Además, la R1 y la R2 operan de manera parcial, aún afectadas por incidentes anteriores que han obligado a sustituir tramos por servicios de autobús. La Generalitat ha reforzado la flota de autobuses, alcanzando 230 unidades para mitigar los problemas de transporte de los 400,000 usuarios diarios afectados.
El Ministro de Transporte, Óscar Puente, calificó el servicio como «pésimo», una descripción que refleja la frustración tras semanas de interrupciones continuas. En la línea R3, sin servicios ferroviarios, se ha establecido un sistema de lanzaderas para continuar los desplazamientos. Mientras tanto, la línea R4, donde ocurrió el accidente mortal, continúa operando con rutas alternativas por carretera. Adif trabaja en 31 puntos vulnerables para proteger trincheras y taludes, realizando más de 400 inspecciones hasta el momento. Estos esfuerzos se concentran especialmente en tramos costeros y áreas con mayor incidencia de trincheras o taludes. El panorama no parece mejorar a corto plazo, obligando a los usuarios a planificar sus recorridos con antelación y depender de opciones de transporte alternativo.
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