
El auge de los productos «dupes», considerados por muchos jóvenes de las generaciones milenial y zeta como una alternativa ética a las costosas marcas de lujo, se ha convertido en una tendencia prominente en el mercado cosmético. Según una encuesta de Statista de 2025, el 65% de estos grupos etarios consideran a estos duplicados como opciones válidas si ofrecen resultados similares a los originales. Este fenómeno se ha visto impulsado principalmente por las redes sociales, donde comunidades virtuales como #DupeTok en TikTok normalizan y celebran la imitación. Sin embargo, expertos advierten sobre el auge de falsificaciones tóxicas que intentan replicar visualmente a los originales, afectando no solo a las marcas legales sino también representando un potencial peligro para los consumidores debido a la falta de controles de calidad.
En términos económicos, las falsificaciones generan pérdidas considerables para la industria, siendo la cosmética una de las categorías más afectadas según un informe de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). Este estudio señala que las falsificaciones representan una pérdida anual del 5,5% en las ventas del sector, equivalente a más de 50.000 empleos en riesgo en la Unión Europea. Además, estas imitaciones proliferan en plataformas de venta online como Temu y Shein, donde la perfumería y cosmética concentran el 46% de las incautaciones de productos falsificados. Frente a esta situación, expertos y empresas están implementando medidas de autenticación más rigurosas y reforzando los controles sobre los puntos de venta, aunque el futuro del sector podría ver una mayor regulación y, posiblemente, una adaptación de las marcas de lujo para ofrecer líneas más asequibles que compitan con los «dupes».
Leer noticia completa en El Pais.
