

En un esfuerzo por mitigar el impacto negativo de especies invasoras en los ecosistemas locales, la Patrulla Fauna y técnicos del medio ambiente están tomando medidas para retirar a estas especies de sus entornos naturales. Estas acciones buscan contrarrestar los efectos del comercio ilegal y la tenencia irresponsable de animales exóticos, los cuales representan una seria amenaza para la fauna autóctona.
Tras su captura, los animales son trasladados al Centro de Recuperación de Animales Silvestres Félix Rodríguez de la Fuente (CRAS) en Tres Cantos. Este lugar se ha convertido en un refugio temporal donde veterinarios especializados trabajan incansablemente para garantizar el bienestar de estas criaturas mientras se decide su destino final.
El año pasado, estas operaciones llevaron al CRAS a una cifra récord de especies exóticas. Destacan los 253 galápagos americanos o de Florida, cuya presencia en el entorno natural representa una competencia directa por recursos con las especies nativas. Asimismo, 118 cotorras argentinas, 83 galápagos peninsulares, 84 mapaches y 61 gansos del Nilo fueron rescatados y llevados a estas instalaciones, todos ellos con un notorio impacto ecológico en sus hábitats de llegada.
La lista de especies invasoras removidas del medio natural continúa con galápagos de vientre rojo, visones americanos, cerdos vietnamitas y tortugas chinas de tres crestas, así como peces como la carpa, la perca sol, la parva y el alburno. Además, se han registrado especies como la tortuga china de cuello rayado, el galápago jeroglífico, la culebra del maíz, el cangrejo chino, la pitón real y el erizo pigmeo africano, en su mayoría abandonadas o liberadas de manera intencionada.
Estas especies invasoras logran adaptarse fácilmente a sus nuevos entornos, lo que provoca alteraciones significativas en los hábitats locales y desequilibrios ecológicos preocupantes. Por ello, el Gobierno regional refuerza el mensaje de que la liberación de estos animales en el medio natural está prohibida y puede conllevar sanciones. La conciencia y la responsabilidad en la tenencia de especies exóticas son claves para proteger la biodiversidad de la región.
