
Mace ha puesto en marcha AMRO, un modelo de residencias de estudiantes que sitúa el confort al mismo nivel que la eficiencia energética. Nueve edificios repartidos por la península ibérica ya cuentan con la certificación BREEAM en su nivel excepcional y con tres estrellas Fitwel, dos sellos que valoran tanto el impacto ambiental como el bienestar de quienes viven en ellos.
El proyecto parte de una idea sencilla: un edificio eficiente en consumo energético no basta si no resulta cómodo para vivir. Por eso la iluminación natural, el aislamiento térmico y acústico y la calidad del aire interior se tratan como prioridades desde la fase de diseño, no como añadidos de última hora. Los materiales se eligen también por su bajo impacto ambiental, lo que reduce la huella de la construcción sin renunciar a la habitabilidad.
Madrid vive un proceso parecido de revisión urbana centrado en la vivienda y los espacios verdes. En el barrio de Palomeras Sureste, en Puente de Vallecas, la Junta de Gobierno ya ha dado luz verde a una modificación del Plan General que combina nueva vivienda con zonas verdes, en la misma línea de integrar sostenibilidad y calidad de vida que defiende AMRO.
Las residencias incorporan vegetación nativa y soluciones que favorecen la biodiversidad en su entorno inmediato, además de infraestructuras para la movilidad activa y eléctrica, como aparcamientos para bicicletas y puntos de recarga. La construcción y la operación diaria se miden con controles de huella de carbono y estrategias de economía circular en la gestión de residuos, mientras que sistemas inteligentes monitorizan en tiempo real el consumo de agua y energía para ajustar el gasto según el uso real del edificio.
El patrimonio arquitectónico y la vivienda son también un asunto que ocupa a las instituciones madrileñas. El Ayuntamiento ha señalado en varias ocasiones el papel del patrimonio y las políticas de vivienda en la identidad de la ciudad, un debate que conecta con la manera en que promotoras como Mace plantean ahora sus proyectos residenciales.
Más allá de los datos técnicos, el objetivo declarado por Mace es que quienes viven en estas residencias noten la diferencia en el día a día: mejor calidad del aire, luz natural suficiente, aislamiento acústico real y espacios pensados para el descanso y el estudio. La compañía plantea el confort como un indicador más de calidad, al mismo nivel que el ahorro energético o las certificaciones ambientales.
Es la iniciativa de Mace para residencias de estudiantes que combina sostenibilidad y bienestar, con el confort como criterio central de diseño.
Actualmente son nueve edificios, todos con certificaciones ambientales y de bienestar.
BREEAM en su nivel excepcional y Fitwel con tres estrellas, dos sellos que evalúan sostenibilidad y salud en los edificios.
Con aislamiento térmico reforzado, iluminación natural optimizada y sistemas inteligentes que monitorizan en tiempo real el consumo de agua y energía.
Las residencias cuentan con infraestructuras para bicicletas y vehículos eléctricos, pensadas para reducir el uso del coche privado entre los residentes.
