
El reciente lanzamiento de «Lux», el último disco de Rosalía, ha generado una ola de polémica debido a la participación de la Escolanía de Montserrat en varias de sus canciones. Aunque su colaboración le confiere al álbum un aire de profundo misticismo, algunas voces críticas, particularmente desde medios y figuras filonacionalistas, han expresado su descontento por el uso del castellano en las interpretaciones del coro. La controversia no radica en la elección de incluir música sacra, sino en el idioma, lo que ha sido calificado por algunos como una «traición cultural» al tratarse de un símbolo espiritual de Cataluña colaborando en español.
Históricamente, la Escolanía ha cantado en otros idiomas como el latín, inglés y alemán sin que eso suscitara debates. Pero esta vez, el uso del castellano ha avivado viejas tensiones culturales y lingüísticas en la región. La situación recuerda a la crítica sufrida por el grupo Sopa de Cabra en los años 90 por cantar en español, un caso que también provocó un debate sobre la expresión artística y sus idiomas. Esta polémica resalta inconsistencias en la reacción de ciertos sectores de la sociedad catalana, señalando una madurez pendiente en la comprensión y aceptación de la diversidad lingüística y simbólica en la cultura local.
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