

La Comunidad de Madrid ha aprobado la renovación de 210 kilómetros de tuberías en la capital, una obra que arrancará en los próximos meses y se prolongará durante 57 meses. El Consejo de Gobierno dio luz verde a los contratos en su última reunión, con una inversión que supera los 73 millones de euros y que costeará el Canal de Isabel II junto con fondos europeos. La operación se enmarca en el Plan RED, el programa con el que la empresa pública sustituye desde 2018 las conducciones más antiguas de la región (fuente oficial).
La idea es retirar tramos viejos —muchos con materiales que llevan décadas en servicio— y montar tubería nueva más resistente, en buena parte sin abrir zanja en la calle. Esa técnica reduce el corte de tráfico y baja el riesgo de averías mientras se trabaja, además de acortar los plazos en cada punto.
Los 210 kilómetros se han troceado en lotes por zonas geográficas, así que las cuadrillas podrán trabajar a la vez en varios distritos en lugar de hacerlo barrio a barrio. La fórmula busca acortar plazos y repartir las molestias para que ningún punto de la ciudad concentre toda la obra al mismo tiempo.
Buena parte del coste sale de Europa: el Programa FEDER de la Comunidad de Madrid 2021-2027 cofinancia hasta el 40% de la inversión. Es el mismo marco que ha sostenido otras actuaciones en infraestructura básica de la región, en línea con otras iniciativas recientes del Canal de Isabel II o con intervenciones de emergencia cuando una avería deja a un municipio sin agua.
El ritmo de renovación se ha acelerado año a año desde 2022. Estos son los kilómetros sustituidos en cada ejercicio:
Solo en 2025 el Plan RED ha duplicado su media histórica, con más de 200 intervenciones repartidas por la región. Sumando todos los ejercicios desde 2018 hasta el cierre de 2025, el Canal habrá cambiado 1.743,5 kilómetros de tubería en la red, una cifra que sitúa al programa entre las mayores actuaciones de modernización hidráulica en España.
Las tuberías viejas son la primera causa de pérdidas de agua y de cortes inesperados. En una región como Madrid, con sequías recurrentes y un consumo doméstico e industrial alto, cada fuga cuenta. Llevar la red a materiales nuevos significa menos roturas, menos obras urgentes —del tipo de las que han afectado a otros municipios de la región— y menos litros perdidos antes de llegar al grifo.
Las costea el Canal de Isabel II, con una cofinanciación de hasta el 40% del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) dentro del Programa FEDER de la Comunidad de Madrid 2021-2027.
La ejecución está prevista en 57 meses, algo menos de cinco años, contados a partir de la firma de los contratos.
Es un conjunto de métodos que permiten rehabilitar la tubería desde el interior, sin levantar la calle de extremo a extremo. Reduce el corte al tráfico, el ruido y el polvo, y acorta el tiempo de obra en cada punto.
Cuando se cierre 2025, el plan habrá sustituido 1.743,5 kilómetros de tuberías. En 2025 marcó récord con 481 km en un solo año, frente a los 347 de 2024 y los 257 de 2023.
La mayoría de los tramos se ejecuta con técnicas sin zanja, precisamente para minimizar las interrupciones. Cuando un punto exija corte, el Canal de Isabel II lo comunica con antelación a vecinos y comercios afectados.
