
La polémica entre el Ayuntamiento de València y Renfe se intensifica en torno a la llegada de los trenes de Cercanías a València Nord durante las Fallas. Renfe ha manifestado que el dispositivo que permitió el acceso de las líneas C-1 y C-2 a esta estación en años anteriores es viable siempre que se garantice la seguridad. Sin embargo, el Ayuntamiento ha expresado su deseo de desviar estos trenes a otras estaciones para evitar aglomeraciones, como las ocurridas el año pasado debido a la masiva afluencia de personas durante la mascletà fallera. Aunque las líneas C3 y C6 han sido redirigidas a estaciones con buena conexión con otros medios de transporte, la propuesta de hacer descender las líneas C1 y C2 en Albal, a 15 kilómetros de la ciudad, ha generado protestas entre alcaldes y viajeros del área metropolitana.
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha indicado que cualquier solicitud de Renfe debe estar respaldada por el informe correspondiente del Cuerpo Nacional de Policía, reiterando que la seguridad es primordial. Catalá ha valorado positivamente las alternativas de transporte propuestas por la Generalitat, como el refuerzo del servicio de Metrobús y la creación de una lanzadera durante la mascletà, describiéndolas como soluciones razonables. Por su parte, la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, instó al Ayuntamiento a que tome una decisión definitiva sobre el acceso de los trenes de Cercanías a la estación del centro e insistió en la convocatoria de una junta de seguridad extraordinaria para abordar el tema, enfatizando la importancia de tomar medidas para preservar la seguridad durante los eventos multitudinarios.
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